Después de más de un mes de silencio desde las instancias oficiales, la cuestión de la reivindicación de la soberanía sobre Ceuta y Melilla ha reemergido este jueves en el Parlamento de Marruecos durante el debate de investidura de Fátima Mansouri como primera ministra. El vicepresidente de la Cámara de Representantes Adil el Bitar, miembro del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) de la jefa de Gobierno designada, ha defendido en una intervención parlamentaria la soberanía marroquí sobre ambas ciudades autónomas “ocupadas”, así como las islas y peñones bajo control del ejército español frente las costas del país magrebí. El Bitar, apeló a la “legitimidad histórica” de la reclamación de un contencioso territorial que debe solventarse mediante el “diálogo” y a través de “medios pacíficos”.
Después de más de un mes de silencio desde las instancias oficiales, la cuestión de la reivindicación de la soberanía sobre Ceuta y Melilla ha reemergido este jueves en el Parlamento de Marruecos durante el debate de investidura de Fátima Mansouri como primera ministra. El vicepresidente de la Cámara de Representantes Adil el Bitar, miembro del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) de la jefa de Gobierno designada, ha defendido en una intervención parlamentaria la soberanía marroquí sobre ambas ciudades autónomas “ocupadas”, así como las islas y peñones bajo control del ejército español frente las costas del país magrebí. El Bitar, apeló a la “legitimidad histórica” de la reclamación de un contencioso territorial que debe solventarse mediante el “diálogo” y a través de “medios pacíficos”.
En el curso de una maratoniana sesión parlamentaria para votar el programa del nuevo Gobierno de coalición, presentado el lunes por Mansouri ante el Legislativo, el diputado del PAM reiteró la necesidad de “proseguir con la labor nacional y diplomática de completar la unidad territorial”, según el portal informativo oficialista Le 360. El Bitar es un destacado dirigente del partido de la primera ministra, cuya investidura está garantizada con los votos del PAM, del nacionalista Partido Istiqlal y de socialistas y excomunistas.
El Partido Istiqlal también se pronunció sobre la cuestión en el debate al advertir de que la asociación entre Marruecos y España no puede construirse “a costa del principio irrenunciable de la integridad territorial”, informa Efe. Desde la oposición, el Partido de la Justicia y el Desarrollo, que gobernó entre 2011 y 2021, se refirió a ambas ciudades autónomas y resto de plazas de soberanía españolas en el norte de África como “territorios ocupados marroquíes, que lo fueron y seguirán siéndolo”. “Ninguna visita, sea cual sea su nivel, procedente de España o de Europa, podrá alterar estas realidades inmutables”, apostilló la formación islamista, cuarta fuerza parlamentaria.
Una semana después de la visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla, Marruecos rompe un prolongado silencio oficial sobre sus exigencias territoriales, tan solo interrumpido por algunos partidos extraparlamentarios y por representantes de la sociedad civil. El país magrebí ignoró desde las todas las instancias públicas la presencia del monarca español en ambas ciudades autónomas, sin adoptar represalias como ocurrió ante la visita de Juan Carlos I en 2007. Entonces fue retirado el embajador de Rabat en Madrid y el Palacio Real emitió un comunicado de condena.
La presencia del actual monarca español en Ceuta, donde pernoctó antes de seguir viaje hacia Melilla, no desató ninguna respuesta política. Hasta ahora, cuando el vicepresidente El Bitar, que fue responsable del programa electoral del PAM en la pasada campaña, ha reavivado la reivindicación junto con la de las islas Chafarinas y de Alhucemas, el islote Perejil y el peñón de Vélez de la Gomera.
Uno de los escasos gestos políticos de Marruecos hacia la visita de Felipe VI se escenificó con el boicoteo de altos cargos marroquíes a la recepción ofrecida con motivo de la fiesta nacional del 12 de Octubre en la residencia del embajador de España en Rabat. En los últimos años, la presencia de ministros marroquíes había sido habitual en la cita diplomática. La recepción se desarrolló con un perfil bajo, hasta el punto de que tampoco contó con el discurso del embajador español, como era costumbre.
La cuestión de la soberanía sobre Ceuta y Melilla quedó relegada del debate político en las elecciones celebradas el 23 de septiembre en Marruecos. Tras ser designada primera ministra por el rey Mohamed VI, Fátima Mansouri no ha hecho mención a la reclamación territorial sobre las dos ciudades autónomas. La líder del PAM, solo se refirió a Ceuta al día siguiente de su victoria en las urnas para reclamar el retorno de los migrantes que irrumpieron en la frontera española a finales de julio.
“Son nuestros hijos y tenemos que trabajar con España para que vuelvan a su país (…) en especial los que no han alcanzado los 18 años y tienen que volver con sus padres», enfatizó. Mansouri destacó también que la “relación con España es histórica, profunda y necesaria” y por ello “debe ser de alto nivel”, a pesar de que “conoce a veces altibajos”.
En Marruecos, la dirección de la política exterior forma parte de las atribuciones del Palacio Real. El soberano de la dinastía alauí designa directamente al ministro de Asuntos Exteriores, junto a los departamentos considerados de regalía, como los de Interior, Defensa y Asuntos Islámicos. Otro dirigente del PAM, el reconfirmado como ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, llevó la voz cantante al inicio de la campaña en Marruecos, en plena crisis de Ceuta, para reclamar un proceso de negociación sobre las ciudades autónomas.
El nacionalista Partido Istiqlal, liderado por el renovado ministro de Equipamiento Público y Agua, Nizar Baraka, se sumó a la reivindicación en la fase previa de la campaña, al igual que el secretario general del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS, excomunista), Nabil Benabdelá, actual ministro de Educación.
