Todavía tiene que jugarse el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México este verano y que pasen otros cuatro años para que la cita mundialista llegue a España, pero la batalla por acoger la gran final de la Copa del Mundo en 2030 es ya encarnizada: Madrid y Marruecos habían dejado claras sus intenciones y pugnaban en una ‘guerra fría’ por hacerse con el partido por el título, hasta que una tercera candidata, Barcelona, ha irrumpido con fuerza en escena para postularse también como opción.. Es toda una incógnita qué escenario será el elegido, aunque el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, asegurase la semana pasada que sería en nuestro país: «España tiene una capacidad organizativa demostrada durante muchísimos años, va a ser la que lidere ese Mundial de 2030 y aquí se celebrará la final de esa Copa del Mundo», sentenció en la gala de premios de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid.. Unas palabras que tuvo que matizar unos días más tarde, después de que el portavoz de la federación marroquí, Mohamed Makrouf, recordase que el escenario se decidiría en una reunión entre los organizadores que aún no se ha celebrado. «España está preparada para acoger la final y el nuestro es el país, con el 55%, que tiene mayor peso en la organización y el que ha liderado la candidatura», expresó, con más prudencia, Louzán.. Con todo, Madrid y Barcelona vivirán un nuevo capítulo de su eterna rivalidad: el Santiago Bernabéu, tras su impresionante remodelación y con capacidad para más de 80.000 espectadores, partía como gran favorito, pero ahora tendrá que tumbar la candidatura del estadio culé, un Camp Nou que también llegará remozado a la cita –está previsto que las obras acaben en 2027– y que podrá acoger a casi 100.000 personas.. Quedan cuatro años, pero desde los despachos de la capital y de la Ciudad Condal ya se van dejando claras las cosas: «No ha habido una candidatura que haya alcanzado la puntuación ni la valoración que ha alcanzado la ciudad de Madrid para poder albergar la final del Mundial del 2030», defendió en septiembre el alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, que deseó que «no haya ningún otro tipo de factor que influya en la decisión, porque si sólo influyen los criterios deportivos y técnicos, la final del Mundial 2030 debería ser, y estoy seguro de que será, en Madrid».. Su homólogo barcelonés, Jaume Collboni, tiene una opinión bien distinta. Ya avanzó a 20minutos en octubre –durante un acto del 25 aniversario de la fundación del diario– que «Barcelona está preparada» y tiene experiencia: «Hemos hecho unos Juegos Olímpicos, la Copa América de Vela, vamos a hacer la salida del Tour de Francia. Somos una ciudad con buenos credenciales para organizar grandes competiciones». Pero ha sido ahora cuando ha apostado formalmente por una final mundialista en su ciudad: «Barcelona siempre ha tenido una gran ambición de ser sede de grandes eventos y al presidente Louzán le dije que estamos preparados y nos haría mucha ilusión de acoger la final del Mundial en el Camp Nou».. Con los dos centros neurálgicos de España en plena refriega por la final, está por ver quién cuenta con el respaldo del Gobierno nacional a la hora de la verdad, en un contexto político en el que, ahora mismo, el Ejecutivo requiere del apoyo de los grupos parlamentarios catalanes para poder sacar adelante sus propuestas. Muy atento, para pescar en río revuelto, estará Marruecos, que está construyendo un estadio que será el de mayor capacidad del mundo (115.000 espectadores) con vistas a la final.
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