Las leyendas raramente se recuerdan por sus caídas, aunque sean ruidosas. Tantos años de éxitos permiten un margen. Pocos se retiraron en la cima, celebrando en plenitud; la mayoría lo hizo con tristes derrotas, es la lógica del tiempo. Pero igualmente cuesta ver a Novak Djokovic así, incapaz de hacer nada, totalmente roto, en el centro de la pista central Arthur Ashe, donde fue cuatro veces campeón. Este domingo, en la primera ronda del US Open, cayó ante el argentino Mariano Navone en cinco sets, por 7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1, y confirmó un declive que ya parece irreversible.
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