La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) ha lanzado un aviso urgente ante la crítica situación que atraviesa la actual campaña de cereal en la región, donde el impacto de los termómetros ha truncado las expectativas iniciales de una cosecha histórica. Lo que comenzó siendo un ciclo agrícola prometedor, respaldado por las abundantes precipitaciones registradas durante la primavera, ha tornado en pesadilla debido a las continuas olas de calor sufridas en las últimas semanas.. Este incremento drástico de las temperaturas ha provocado una maduración forzada y prematura del cultivo, lo que inevitablemente ha lastrado los rendimientos finales y ha dejado a los productores en una situación de indefensión frente a la climatología adversa. Según los datos técnicos proporcionados por la organización agraria, las mermas productivas oscilan ya entre un 40 % y un 45 % respecto a las previsiones iniciales.. La asfixia del sector cerealista ante el desplome productivo. El escenario es desolador: se proyecta que tres cuartas partes de la superficie total de cereal en la Comunidad obtendrán producciones inferiores a los 3.000 kilogramos por hectárea. Esta realidad productiva se suma a un mercado de precios inestables que, lejos de compensar la escasez de grano, se mantiene en niveles que impiden, de forma generalizada, recuperar la inversión realizada en el campo. La organización ha cuantificado el impacto económico directo, situando las pérdidas operativas entre los 200 y 400 euros por cada hectárea cultivada.. «Por las olas de calor estamos perdiendo hasta 400 euros por hectárea, esto es muy preocupante», señalan desde la UCCL, al tiempo que insisten en que los gastos fijos asociados a semillas, fertilizantes, carburantes y financiación siguen situados muy por encima de los parámetros previos a la crisis de costes. Esta combinación de menor producción y altos gastos operativos sitúa a miles de explotaciones en una situación de extrema vulnerabilidad financiera.. Una crisis de rentabilidad que pone en riesgo la viabilidad del campo. Además de la crisis económica, la UCCL ha puesto el foco en la seguridad durante la recolección. La combinación de temperaturas extremas y niveles críticos de humedad eleva exponencialmente el peligro de incendios, instando a los profesionales del campo a extremar la vigilancia sobre la maquinaria. Por último, la entidad ha calificado de insuficientes las medidas propuestas hasta la fecha por el Ministerio de Agricultura.. La organización demanda una intervención decidida tanto a nivel estatal como autonómico, instando a la Junta de Castilla y León a implementar un plan de ayudas directas y una reforma profunda del sistema de seguros agrarios. «Las pérdidas de producción provocadas por el calor se suman a unos precios que no cubren los costes de producción. Castilla y León necesita una respuesta proporcional a la importancia de un sector esencial para nuestra Comunidad», sentencian desde la organización ante la pasividad institucional.
La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) ha lanzado un aviso urgente ante la crítica situación que atraviesa la actual campaña de cereal en la región, donde el impacto de los termómetros ha truncado las expectativas iniciales de una cosecha histórica. Lo que comenzó siendo un ciclo agrícola prometedor, respaldado por las abundantes precipitaciones registradas durante la primavera, ha tornado en pesadilla debido a las continuas olas de calor sufridas en las últimas semanas.. Este incremento drástico de las temperaturas ha provocado una maduración forzada y prematura del cultivo, lo que inevitablemente ha lastrado los rendimientos finales y ha dejado a los productores en una situación de indefensión frente a la climatología adversa. Según los datos técnicos proporcionados por la organización agraria, las mermas productivas oscilan ya entre un 40 % y un 45 % respecto a las previsiones iniciales.. La asfixia del sector cerealista ante el desplome productivo. El escenario es desolador: se proyecta que tres cuartas partes de la superficie total de cereal en la Comunidad obtendrán producciones inferiores a los 3.000 kilogramos por hectárea. Esta realidad productiva se suma a un mercado de precios inestables que, lejos de compensar la escasez de grano, se mantiene en niveles que impiden, de forma generalizada, recuperar la inversión realizada en el campo. La organización ha cuantificado el impacto económico directo, situando las pérdidas operativas entre los 200 y 400 euros por cada hectárea cultivada.. «Por las olas de calor estamos perdiendo hasta 400 euros por hectárea, esto es muy preocupante», señalan desde la UCCL, al tiempo que insisten en que los gastos fijos asociados a semillas, fertilizantes, carburantes y financiación siguen situados muy por encima de los parámetros previos a la crisis de costes. Esta combinación de menor producción y altos gastos operativos sitúa a miles de explotaciones en una situación de extrema vulnerabilidad financiera.. Una crisis de rentabilidad que pone en riesgo la viabilidad del campo. Además de la crisis económica, la UCCL ha puesto el foco en la seguridad durante la recolección. La combinación de temperaturas extremas y niveles críticos de humedad eleva exponencialmente el peligro de incendios, instando a los profesionales del campo a extremar la vigilancia sobre la maquinaria. Por último, la entidad ha calificado de insuficientes las medidas propuestas hasta la fecha por el Ministerio de Agricultura.. La organización demanda una intervención decidida tanto a nivel estatal como autonómico, instando a la Junta de Castilla y León a implementar un plan de ayudas directas y una reforma profunda del sistema de seguros agrarios. «Las pérdidas de producción provocadas por el calor se suman a unos precios que no cubren los costes de producción. Castilla y León necesita una respuesta proporcional a la importancia de un sector esencial para nuestra Comunidad», sentencian desde la organización ante la pasividad institucional.
