Karina Sainz Borgo (Caracas, 44 años) revolucionó el panorama literario español e internacional con la publicación de su primera novela, La hija de la española (Lumen, 2019), traducida a más de 20 idiomas; se consolidó como una novelista sólida con El tercer país (Lumen, 2021), y experimentó con La isla del doctor Schubert (Lumen, 2023). Ahora publica Nazarena (Alfaguara, 2026), una saga familiar en la que ocho hermanas viven en una casa como en una jaula, al mismo tiempo que está inmersa en la promoción de Aún es de noche en Caracas, la película de Mariana Rondón y Marité Ugás basada en La hija de la española, que se estrenó en los cines de Chile, Argentina, Bolivia, Colombia, México, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá y que llegará a finales de marzo a Netflix.. Seguir leyendo
Karina Sainz Borgo (Caracas, 44 años) revolucionó el panorama literario español e internacional con la publicación de su primera novela, La hija de la española (Lumen, 2019), traducida a más de 20 idiomas; se consolidó como una novelista sólida con El tercer país (Lumen, 2021), y experimentó con La isla del doctor Schubert (Lumen, 2023). Ahora publica Nazarena (Alfaguara, 2026), una saga familiar en la que ocho hermanas viven en una casa como en una jaula, al mismo tiempo que está inmersa en la promoción de Aún es de noche en Caracas, la película de Mariana Rondón y Marité Ugás basada en La hija de la española, que se estrenó en los cines de Chile, Argentina, Bolivia, Colombia, México, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá y que llegará a finales de marzo a Netflix.. Pregunta. Desde el mismo título, el libro está plagado de resonancias religiosas. ¿Qué le aportaban?. Respuesta. Nazarena nace de una idea personal. Está inspirada en un personaje familiar que sufrió muchísimo. Mi familia materna, de donde proviene el imaginario, era muy católica, pero además en el sentido performativo de la palabra.. P. ¿La religión es consuelo o penitencia?. R. Es penitencia. Los santos, los dioses, siempre son los testigos de una desgracia.. P. ¿Qué fue de la Nazarena real?. R. Era una mujer que estaba deprimida y a la que nadie trató psiquiátricamente de una manera correcta. Se estableció una especie de leyenda familiar sobre una locura romantizada. En efecto, era una persona que barría el patio durante las noches, no dormía, tenía una obsesión tremenda con la limpieza… En todas las historias familiares hay siempre un díscolo, un inadaptado, un loco. Y estoy convencida de que la idea de la locura se hereda.. P. Nazarena no sale de su casa. Ese hogar, ¿es refugio o es una cárcel?. R. La casa es una jaula. Yo misma lo sentí siempre en mi propia casa, mi casa familiar, como un lugar del que necesito salir. Esa es la primera sensación de jaula.. P. ¿Diría que también lo es la familia?. R. Sin duda. Es el primer simulacro social y político. No hay democracias ni sociedades perfectas, de la misma manera que no hay sociedades ni familias perfectas y, por eso, casi todas las historias familiares son unas tragedias absolutas.. P. ¿Aplicaría la misma metáfora a la patria?. R. Completamente. Las patrias son jaulas muy pequeñas. Tú no eliges la familia, el país de origen no lo eliges. Pero sí puedes elegir otros lugares de los cuales formar parte, incluso aunque ese lugar no te acepte.. P. En la historia de Nazarena hay mucho mutismo. ¿Los silencios y los secretos enturbian la genealogía?. R. Una de las cosas que más caracterizan una narración familiar es aquello que está por descubrirse, aquello que está por desvelarse, por saber, que normalmente suele ser un fallo de expectativa. Ocurre algo similar con el panteón nacional. Es difícil criticar el país del que uno proviene, aun siendo consciente de que tiene defectos. No se habla mal de lo patrio, igual que de la familia no se habla mal.. La escritora Karina Sainz Borgo.Álvaro García. P. La primera imagen del libro, la canibalización de la madre, podría ser la canibalización de un país.. R. Es verdad que los hijos depredan a los padres. Desvalijar la casa, desvalijar a la madre, desvalijar lo propio, es una manera también de depredación, pero es que es lo natural. En Nazarena nadie vela por un bien común. Todas velan por sí mismas.. P. Y lo hacen con un control obsesivo.. R. El exceso de control termina convirtiendo la casa en un espacio lleno de mentiras, de celosías, porque el control siempre deviene en alguna clase de desajuste.. P. Recuerda mucho al control que ejercen los países autoritarios.. R. Las madres autoritarias y los países autoritarios se parecen bastante.. P. El mundo que retrata, a pesar de su violencia, es un mundo hermoso y exuberante. Haces un agujero en el suelo y brota el crudo. Alzas el brazo y arrancas un mango jugoso… Es una tierra que alimenta al mismo tiempo que devora.. R. Para mí, Venezuela es probablemente uno de los episodios irresueltos más grandes. Antes de ser una tragedia política, ya yo detestaba Venezuela. Es un sitio al que nunca pertenecí, en el que siempre me sentí un ser extraño, una sociedad tocada por la abundancia y al mismo tiempo comida por la miseria.. P. Un estado fallido.. R. Mi sensación es que yo vengo de un lugar en el que hasta las flores depredan.. P. ¿Es más fácil escribir estando lejos?. R. Se pueden escribir determinadas cosas sobre el lugar de origen, sobre la familia, sobre lo propio, una vez que ya has salido de todos ellos. Cuando ya has metabolizado todo el veneno familiar, emocional, nacional, y eres capaz de verlo.. P. ¿Le sirve la literatura para reparar?. R. Es una forma de ordenar. Te permite, por lo menos, convivir con una situación. No quiere decir que resuelva ni salve nada. Siempre me acuerdo de Javier Marías y su frase lapidaria: “La vida fue aquello que pasó, que nos hicieron”. Ya está, eso no se repara.. P. En sus libros, la maternidad es un luto perpetuo.. R. Me da mucho miedo la maternidad, como yo la viví en casa, me parece una experiencia de muchísimo sacrificio.. P. La paternidad, en cambio, está ausente. ¿Es una elección deliberada?. R. Esto sí es una venganza personal. Crecí en un marco referencial en el cual yo veía mujeres que sostenían una familia solas, incluso estando casadas. Y tengo esa sensación de que las figuras femeninas son realmente las grandes fuentes de poder.. P. En La hija de la española retrata la expropiación de un hogar, ¿qué queda de nosotros cuando nos arrebatan la casa propia?. R. Es el sentimiento de desposeimiento más grande que existe y por eso enterramos a nuestros muertos.. P. ¿Qué le pareció la adaptación de la novela en película?. R. Me fascinó.. P. ¿Intervino en el guion?. R. No. Y cuando llegó a mis manos pensé: “Esto es mejor que la novela”. Me gustaría aclarar que la novela no es una denuncia contra el chavismo. Es la exageración de cómo un régimen autoritario puede llegar a convertir a todos los habitantes de una sociedad en seres incivilizados.. P. ¿Qué sintió cuando vio su proyección en la Mostra de Venecia?. R. Vergüenza. El entorno del Lido, una alfombra roja… Me parecía que hablábamos de una cosa muy dura en un entorno muy teatral.. P. Se está proyectando en todos los cines de América Latina menos en Venezuela.. R. ¡Imposible en Venezuela!. P. ¿Aún ahora?. R. Todavía más imposible. Probablemente Trump haya descabezado a Maduro, pero la estructura del régimen sigue siendo la misma y todavía peor porque, al faltarle la cabeza, son partes que están luchando entre ellas.. P. ¿Cuánto tiempo lleva sin ir a Venezuela?. R. Desde 2012.. P. ¿Le gustaría volver?. R. No. Bueno, sí… me encantaría volver a esparcir las cenizas de mi papá. Me encantaría ponerle flores a mis abuelos, a los amigos que torturaron y mataron. Necesito ir a procesar.
La escritora venezolana regresa a las librerías con ‘Nazarena’, una saga familiar atravesada por la violencia y la locura, mientras sigue la promoción de ‘Aún es de noche en Caracas’, película basada en su ‘best seller’ ‘La hija de la española’
