Después del golpe encajado en Roland Garros, donde su físico sucumbió al intenso calor que sigue golpeando a Francia, Jannik Sinner regresó a sus apostentos de inmediato para enmendarse. Es decir, vuelta a Montecarlo (su residencia) y más laboratorio. “Hemos dedicado muchas jornadas de trabajo y muy, muy largas. Sin duda, he sacrificado una gran parte de mi tiempo y de todo lo demás para llegar hasta aquí, hasta esta posición, así que haberlo logrado significa mucho para mí”, decía el italiano el domingo, después de haber vencido a Alexander Zverev en el desenlace de Wimbledon y de haber logrado así su quinto grande, el primero de esta temporada. Se le negó Australia, se desmoronó en París —cuando aparentemente, lo tenía todo a su favor— y resurge de nuevo en Londres, al igual que hace un año.. Seguir leyendo
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