La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una palanca real de transformación empresarial. En el caso de Indra Group, esta evolución no solo se refleja en su oferta tecnológica, sino también en la manera en que la propia compañía está redefiniendo sus procesos internos, su cultura organizativa y el rol de sus profesionales.. La compañía ha dado un nuevo salto en su estrategia de adopción de inteligencia artificial con la incorporación de más de 5.500 profesionales a dinámicas de trabajo apoyadas en IA, una cifra que evidencia la consolidación de un modelo operativo cada vez más integrado y orientado a generar valor. Esta evolución es el resultado de un proceso progresivo iniciado años atrás, en el que la compañía ha ido ampliando el alcance y la profundidad del uso de estas tecnologías.. Uno de los hitos clave en este recorrido fue la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial generativa como Microsoft 365 Copilot. En 2025, más de 3.000 profesionales ya utilizaban estas soluciones en su día a día, con tasas de adopción superiores al 80% y resultados medibles en productividad. Según datos internos, los empleados lograron optimizar una media de dos horas semanales, una cifra que apuntaba a crecer conforme se consolidaban los nuevos hábitos de trabajo.. Este despliegue no fue únicamente tecnológico, sino también organizativo. Indra diseñó un modelo de adopción estructurado en torno a la formación, la creación de comunidades internas de usuarios (los llamados «champions»), el desarrollo de casos de uso concretos y una estrategia de comunicación orientada a facilitar el cambio cultural. El objetivo era claro: integrar la inteligencia artificial en el trabajo cotidiano sin comprometer aspectos clave como la seguridad o la gobernanza de la información.. Actualmente, en 2026, ese proceso ha evolucionado hacia un modelo más sofisticado. La compañía avanza hacia lo que denomina una «IA orquestada», en la que los agentes inteligentes desempeñan un papel central. Estos agentes no solo automatizan tareas, sino que también participan en ciclos completos de trabajo, interactúan entre sí y contribuyen a la toma de decisiones, siempre bajo supervisión humana.. Este cambio implica una transformación profunda del rol de los profesionales. Lejos de sustituir el talento humano, la inteligencia artificial está permitiendo reorientarlo hacia actividades de mayor valor añadido. Las tareas repetitivas o de bajo impacto se automatizan, mientras que los empleados se centran en funciones de supervisión, diseño estratégico y toma de decisiones.. El impacto de esta transformación es especialmente visible en áreas como el desarrollo de software o la gestión documental. En algunos casos, la automatización ha permitido mejorar hasta en un 70% los procesos de tratamiento de documentos, mientras que en el ámbito del desarrollo tecnológico se ha incrementado la velocidad de entrega y la calidad de los proyectos.. Este avance no sería posible sin una estrategia clara de generación de capacidades internas. Indra ha apostado por desarrollar sus propios agentes y aceleradores, con el objetivo de industrializar el conocimiento y convertirlo en soluciones reutilizables. Este enfoque no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también refuerza la autonomía tecnológica de la compañía, un aspecto cada vez más relevante en un contexto global marcado por la competencia y la necesidad de soberanía digital.. La evolución actual tiene sus raíces en iniciativas previas impulsadas desde Minsait, la filial tecnológica del grupo. Ya en 2024, la compañía había comenzado a extender el uso de herramientas de copilotaje en el desarrollo de software, con más de 2.500 licencias activas y programas específicos para acelerar su adopción. Estas soluciones permitían a los desarrolladores generar código, documentar procesos y mejorar la calidad de sus entregables de forma más eficiente.. Además del desarrollo de software, la inteligencia artificial se introdujo en otros ámbitos como la productividad interna o la mejora de servicios. La automatización de tareas como la redacción de correos, la elaboración de presentaciones o el análisis de datos permitió liberar tiempo y recursos, sentando las bases de un modelo más ágil y eficiente.. Sin embargo, el camino hacia la adopción masiva de la inteligencia artificial no ha estado exento de desafíos. La resistencia al cambio, la necesidad de formación continua o la adaptación de los perfiles profesionales han sido algunos de los principales obstáculos. Para superarlos, la compañía ha apostado por un enfoque basado en el acompañamiento, la medición constante de resultados y la mejora continua.. Extender conocimiento. Este enfoque ha permitido no solo acelerar la adopción interna, sino también trasladar ese conocimiento a sus clientes. Indra y Minsait están aplicando las lecciones aprendidas en sus propios procesos para ayudar a otras organizaciones a integrar la inteligencia artificial en sus operaciones, consolidando así su posicionamiento como socio tecnológico en la transformación digital.. En este contexto, la inteligencia artificial se configura como un eje estratégico para el crecimiento futuro de la compañía. La combinación de automatización, agentes inteligentes y colaboración humano-máquina está dando lugar a un modelo operativo más flexible, escalable e inteligente, capaz de adaptarse a las demandas de un entorno cada vez más dinámico.. Lejos de ser una simple herramienta, la IA se ha convertido en un elemento estructural que redefine la manera en que las organizaciones crean valor. En el caso de Indra Group, esta transformación interna no solo mejora la eficiencia y la competitividad, sino que también anticipa el futuro del trabajo en la era digital.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una palanca real de transformación empresarial. En el caso de Indra Group, esta evolución no solo se refleja en su oferta tecnológica, sino también en la manera en que la propia compañía está redefiniendo sus procesos internos, su cultura organizativa y el rol de sus profesionales.. La compañía ha dado un nuevo salto en su estrategia de adopción de inteligencia artificial con la incorporación de más de 5.500 profesionales a dinámicas de trabajo apoyadas en IA, una cifra que evidencia la consolidación de un modelo operativo cada vez más integrado y orientado a generar valor. Esta evolución es el resultado de un proceso progresivo iniciado años atrás, en el que la compañía ha ido ampliando el alcance y la profundidad del uso de estas tecnologías.. Uno de los hitos clave en este recorrido fue la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial generativa como Microsoft 365 Copilot. En 2025, más de 3.000 profesionales ya utilizaban estas soluciones en su día a día, con tasas de adopción superiores al 80% y resultados medibles en productividad. Según datos internos, los empleados lograron optimizar una media de dos horas semanales, una cifra que apuntaba a crecer conforme se consolidaban los nuevos hábitos de trabajo.. Este despliegue no fue únicamente tecnológico, sino también organizativo. Indra diseñó un modelo de adopción estructurado en torno a la formación, la creación de comunidades internas de usuarios (los llamados «champions»), el desarrollo de casos de uso concretos y una estrategia de comunicación orientada a facilitar el cambio cultural. El objetivo era claro: integrar la inteligencia artificial en el trabajo cotidiano sin comprometer aspectos clave como la seguridad o la gobernanza de la información.. Actualmente, en 2026, ese proceso ha evolucionado hacia un modelo más sofisticado. La compañía avanza hacia lo que denomina una «IA orquestada», en la que los agentes inteligentes desempeñan un papel central. Estos agentes no solo automatizan tareas, sino que también participan en ciclos completos de trabajo, interactúan entre sí y contribuyen a la toma de decisiones, siempre bajo supervisión humana.. Este cambio implica una transformación profunda del rol de los profesionales. Lejos de sustituir el talento humano, la inteligencia artificial está permitiendo reorientarlo hacia actividades de mayor valor añadido. Las tareas repetitivas o de bajo impacto se automatizan, mientras que los empleados se centran en funciones de supervisión, diseño estratégico y toma de decisiones.. El impacto de esta transformación es especialmente visible en áreas como el desarrollo de software o la gestión documental. En algunos casos, la automatización ha permitido mejorar hasta en un 70% los procesos de tratamiento de documentos, mientras que en el ámbito del desarrollo tecnológico se ha incrementado la velocidad de entrega y la calidad de los proyectos.. Este avance no sería posible sin una estrategia clara de generación de capacidades internas. Indra ha apostado por desarrollar sus propios agentes y aceleradores, con el objetivo de industrializar el conocimiento y convertirlo en soluciones reutilizables. Este enfoque no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también refuerza la autonomía tecnológica de la compañía, un aspecto cada vez más relevante en un contexto global marcado por la competencia y la necesidad de soberanía digital.. La evolución actual tiene sus raíces en iniciativas previas impulsadas desde Minsait, la filial tecnológica del grupo. Ya en 2024, la compañía había comenzado a extender el uso de herramientas de copilotaje en el desarrollo de software, con más de 2.500 licencias activas y programas específicos para acelerar su adopción. Estas soluciones permitían a los desarrolladores generar código, documentar procesos y mejorar la calidad de sus entregables de forma más eficiente.. Además del desarrollo de software, la inteligencia artificial se introdujo en otros ámbitos como la productividad interna o la mejora de servicios. La automatización de tareas como la redacción de correos, la elaboración de presentaciones o el análisis de datos permitió liberar tiempo y recursos, sentando las bases de un modelo más ágil y eficiente.. Sin embargo, el camino hacia la adopción masiva de la inteligencia artificial no ha estado exento de desafíos. La resistencia al cambio, la necesidad de formación continua o la adaptación de los perfiles profesionales han sido algunos de los principales obstáculos. Para superarlos, la compañía ha apostado por un enfoque basado en el acompañamiento, la medición constante de resultados y la mejora continua.. Extender conocimiento. Este enfoque ha permitido no solo acelerar la adopción interna, sino también trasladar ese conocimiento a sus clientes. Indra y Minsait están aplicando las lecciones aprendidas en sus propios procesos para ayudar a otras organizaciones a integrar la inteligencia artificial en sus operaciones, consolidando así su posicionamiento como socio tecnológico en la transformación digital.. En este contexto, la inteligencia artificial se configura como un eje estratégico para el crecimiento futuro de la compañía. La combinación de automatización, agentes inteligentes y colaboración humano-máquina está dando lugar a un modelo operativo más flexible, escalable e inteligente, capaz de adaptarse a las demandas de un entorno cada vez más dinámico.. Lejos de ser una simple herramienta, la IA se ha convertido en un elemento estructural que redefine la manera en que las organizaciones crean valor. En el caso de Indra Group, esta transformación interna no solo mejora la eficiencia y la competitividad, sino que también anticipa el futuro del trabajo en la era digital.
