El president Salvador Illa se ha reincorporado este lunes a su actividad política tras permanecer casi un mes de baja por una osteomielitis púbica que le obligó a estar primero en el hospital y después a seguir el tratamiento antibiótico en su domicilio. Su prioridad es aprobar las cuentas de este 2026, las primeras de su mandato. Visiblemente más delgado —todavía recibe la medicación vía intravenosa—, Illa ofreció un mensaje desde la Galería Gótica del Palau en la que dijo saber lo que los catalanes reclaman. “Sé lo que Cataluña necesita. Sé lo que hay que hacer (…) Estoy más determinado que nunca a seguir haciendo este trabajo”, proclamó.. Seguir leyendo
El ‘president’ se reincorpora con el propósito de pactar con Comuns y ERC los presupuestos

El president Salvador Illa se ha reincorporado este lunes a su actividad política tras permanecer casi un mes de baja por una osteomielitis púbica que le obligó a estar primero en el hospital y después a seguir el tratamiento antibiótico en su domicilio. Su prioridad es aprobar las cuentas de este 2026, las primeras de su mandato. Visiblemente más delgado —todavía recibe la medicación vía intravenosa—, Illa ofreció un mensaje desde la Galería Gótica del Palau en la que dijo saber lo que los catalanes reclaman. “Sé lo que Cataluña necesita. Sé lo que hay que hacer (…) Estoy más determinado que nunca a seguir haciendo este trabajo”, proclamó.
Las cuentas son su prioridad, pero eso no impidió que en su primera comparecencia expusiera que es consciente del malestar ciudadano con la vivienda y su inquietud por los episodios de la emergencia climática. Y, por supuesto, Rodalies. “La prioridad absoluta es nuestra seguridad y protección”, dijo en alusión a la revisión en las vías ferreas, asegurando que el Govern está dispuesto a solucionar ese colosal problema de movilidad en un “rumbo de exigencia y ambición” hasta alcanzar los parámetros de “excelencia”. Los trenes de Rodalies circulan con límites de velocidad al menos hasta abril.

Illa pidió evitar el “fatalismo, conformismo e irresponsabilidades”, no citó a ningún grupo pero el Govern niega que la situación sea catastrófica y Junts promueve que se someta a una moción de confianza. Illa no lo hará y espera que las negociaciones presupuestarias avancen. El principal reto es arrancar el apoyo de Esquerra. El líder de ese partido, Oriol Junqueras, certificó ayer el cambio de estrategia en la negociación de las cuentas. Su apoyo sigue dependiendo de que Cataluña pueda recaudar el IRPF, pero los republicanos optan ahora por retirar su proposición de ley en el Congreso, evitando así perderla en el próximo pleno, y negocian con el PSOE incluirla como enmiendas dentro de la norma que oficializará la nueva financiación.
“Estamos convencidos de que todo el mundo acabará entendiendo las bondades del modelo de financiación, es más fácil aprobar las enmiendas relacionadas con el IRPF dentro del paquete del modelo de financiación”, aseguró Junqueras. El líder de ERC pone ahora el pacto sobre esas enmiendas como el hito que abriría la negociación presupuestaria. A la ley de la financiación le queda tiempo para salir adelante: primero ha de pasar por un Consejo de Política Fiscal y Financiera antes del verano. De por medio, y viendo la oportunidad de explotar el foco sobre las infraestructuras, ERC busca activar el Consorcio de Infraestructuras, un punto del acuerdo de investidura de Illa. ERC relaja así de alguna manera el punto del IRPF, dejando en manos de los socialistas el calendario, pero al mismo tiempo colando otro punto en la negociación.
Con los Comuns, los otros socios necesarios, ya se está en la mesa de negociación. Exigen como requisito indispensable para aprobar las cuentas que el Parlament apruebe una ley para prohibir la venta especulativa, acotada, eso sí, en el tiempo y a las zonas tesionadas. Jéssica Albiach, líder parlamentaria, avisó el sábado de que les está costando más de lo querrían alcanzar un acuerdo pese a que los informes de los juristas avalan la constitucionalidad de la medida. Los Comuns piden también aumentar a 1.200 millones las partidas de en vivienda y reducir la listas de espera en sanidad, en particular en traumatología, y aumentar las becas comedor.
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