Desde el principio, este juego fue agresivo, incitando a la violencia; era tan brutal que en 1314, el rey Eduardo II tuvo que prohibirlo debido a las numerosas lesiones y muertes resultantes de su juego. Durante el período isabelino en Inglaterra, un jugador de fútbol era visto como un individuo despreciable y humilde, como lo demuestra la representación de Shakespeare del duque de Kent en King Lear, específicamente en el Acto I, escena IV. Para más información, consulte las fuentes relacionadas.
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