La campaña de los docentes para suspender salidas escolares el próximo curso puede acabar en una oleada de recortes de personal en los albergues y casas de colonias. Actualmente, las reservas acusan una caída de entre el 50 y el 70%, así que las fundaciones y empresas del sector ya están haciendo números sobre el impacto económico que ello va a tener y buscando formas para amortiguar el golpe. Fundesplai, una de las principales entidades del sector, ya lo ha medido: “Si en septiembre la situación no cambia, prevemos un ERTE de 300 trabajadores”, admiten desde la fundación.. Seguir leyendo
La campaña de los docentes para suspender salidas escolares el próximo curso puede acabar en una oleada de recortes de personal en los albergues y casas de colonias. Actualmente, las reservas acusan una caída de entre el 50 y el 70%, así que las fundaciones y empresas del sector ya están haciendo números sobre el impacto económico que ello va a tener y buscando formas para amortiguar el golpe. Fundesplai, una de las principales entidades del sector, ya lo ha medido: “Si en septiembre la situación no cambia, prevemos un ERTE de 300 trabajadores”, admiten desde la fundación.
El pasado mes de abril, Fundesplai ya alertaba de que estaba al 30% de reservas respecto el año anterior. A mediados de julio, la entidad asegura que la situación no ha cambiado: “La preocupación ahora es mayor porque la mayoría de reservas se realiza en junio y julio, y no se ha movido nada. Además, para septiembre no esperamos un giro de guion”. Con este panorama, la afectación en la plantilla parece inevitable y se calcula que llegue a 300 trabajadores, entre monitores, personal de cocina y limpieza de las casas, así como personal de la estructura de la fundación. En este caso, no se puede hablar de despidos, sino que más bien son falta de contrataciones, ya que se trata de personal fijo discontinuo, que son llamados cuando empieza la temporada. De hecho, el ERTE se basa en una suspensión temporal del contrato que se tramita, por ejemplo, en casos de caída de la actividad y se extendieron durante la covid.
Otra de las grandes fundaciones del sector, la Pere Tarrés, también admite preocupación y afectación por la protesta de los docentes. Albert Riu, director del área de colonias cifra en un 50% la caída de reservas de la primera parte de la campaña: la de otoño. “Esta la damos por cerrada y perdida, porque no creemos que cambie la situación”, admite Riu. En la segunda parte, la de primavera, la situación es más compleja: el 15% de las reservas se ha anulado, solo tienen confirmación de pocas, mientras que la gran mayoría han pedido que les guarden las plazas, por si acaso. “Nos piden que esperemos a ver que pasa, percibimos que los profesores tienen ganas de hacer colonias con sus alumnos”, tercia Riu.
Desde la Pere Tarrés tampoco descartan ajustes de plantilla. “Si no hay actividad, no se puede llamar al personal, así que, si hay que prescindir de gente, habrá que hacer un ERTE”, admite Riu, quien asegura que ya tienen un primer cálculo de la afectación en trabajadores, pero no lo revela. Con todo, el directivo de la fundación asegura que la campaña de otoño es más pequeña y pueden sortear el golpe más fácilmente, y que están buscando alternativas para que el impacto en primavera sea el menor previsto y evitar aplicar un ERTE. “Intentamos ampliar el calendario de findes de semana para que las casas sean ocupadas por las familias. Miraremos de salvar el máximo de puestos de trabajo posibles, pero es cierto que tendremos menos facturación. Y las casas de colonias que en otoño tienen una viabilidad discutible, en primavera serán inviables”, asevera Riu.
Desde las patronales admiten que, desde hace algún tiempo, han puesto esta medida de regularización de empleo sobre la mesa del Departamento de Trabajo (además de ayudas a fondo perdido y créditos blandos) y el sector pidió ayuda para poderlos tramitar si finalmente es necesario. “Los ERTE con fijos discontinuos son muy complicados, ya que son muy difíciles de justificar. Hemos pedido a la Generalitat que nos busque la fórmula que sea más fácil para hacerlo, pero de momento no tenemos una respuesta positiva”, asegura Pep Montes, gerente de Acellec, que agrupa empresas pequeñas y medianas del sector del ocio educativo. Montes apunta que viven en un momento de “incertidumbre”, porque no se sabe qué pasará en septiembre, pero admite que, “aunque es pronto para decidir cosas, es posible que algunas empresas ya estén consultando a los comités de empresa para preparar el terreno”.
De hecho, varios sindicatos confirman conversaciones de este tipo en el caso de empresas de casas de colonias, algunos, con la paradoja que representan, al mismo tiempo, trabajadores del sector del ocio educativo, pero también a los profesores, impulsores de la iniciativa que tantos quebraderos de cabeza están ocasionando para este ámbito.
Desde CC OO -que no apoya esta medida de los docentes- admiten inquietud. “Hay una preocupación elevada por lo que supone el boicot, porque están usando un colectivo precario, como los monitores de casas de colonias, para presionar al Govern, no nos parece de justicia”, critica Cristòfol Ortolà, responsable de ocio educativo de este sindicato.
Sindicatos, empresas y profesores hace tiempo que reclaman a la Generalitat que regule estas actividades como salidas o colonias y las blinde, incluyéndolas en el currículo escolar. “Aquí la administración tiene mucho que decir porque las colonias son educativas i deberían estar en el currículo para poder garantizar las condiciones de los profesores, igual que unas condiciones dignas para los monitores”, defiende Ortolà. “Las colonias tienen un valor pedagógico imprescindible: conectan al alumno con la naturaleza, pero también le permite desarrollar competencias como la autonomía o la convivencia, además de crear y fortalecer vínculos entre alumnos y maestros. Y los alumnos vulnerables disfrutan de una experiencia que normalmente no tienen a su alcance”, añade Riu.
La Sindicatura de Greuges de Cataluña ha emitido una resolución pidiendo al Departamento de Educación que establezca mecanismos normativos y retributivos para compensar a los docentes que participan en las salidas y colonias escolares, con el fin de evitar que los centros suspendan estas actividades. La defensora asegura que, a pesar no ser obligatorias, tienen un “claro valor educativo y de fomento de la igualdad de oportunidades”, y lamenta el “limbo legal” en que se encuentran, que permite que tengan formalmente un carácter voluntario o complementario. La resolución responde a una petición de una docente del instituto escuela Costa i Llobera de Barcelona, después de que el claustro aprobara la suspensión de salidas para el próximo curso, como han hecho 1.300 centros hasta ahora (más de la mitad del total).
Desde Educación aseguran que, en el pacto educativo de marzo, se aprobó una compensación de 50 euros por pernoctación. Asimismo, en los documentos de organización del próximo curso “se refuerza el vínculo de las salidas curriculares” y recuerda que aquellas incluidas en la Programación General Anual (PGA) “se tienen que cumplir”.
