Con un pedaleo hipnótico, vestido con el arcoíris, campeón del mundo y olímpico de una especialidad en la que Remco Evepoel cabalga como los dioses. Dirá la historia si es el mejor de siempre en este ejercicio de sufrimiento, concentración y aerodinámica. Pero en la mesa de los Induráin, Cancellara o Jacques Anquetil se sienta. Si en Plateau de Solaison se demostró a sí mismo que las altas montañas no tienen por qué ser ruina total para él, en Thonon-les-Bains, a orillas del lago Leman, el belga fue intocable. Ni el mismísimo Tadej Pogacar, al que aventajó en 28 segundos. [Narración y clasificaciones]
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