La importante victoria cosechada por el Barça ante el Atlético de Madrid (1-2) en el Metropolitano, que le acerca a LaLiga tras el pinchazo del Real Madrid en Mallorca (1-2), no fue suficiente para que se marchase satisfecho un Lamine Yamal que no tuvo su mejor partido y que se retiró del terreno de juego fue muy enfadado.. El monumental cabreo del ’10’ culé podía intuirse ya a pocos minutos del final, cuando ni siquiera el gol de Robert Lewandowski, que dio el triunfo al conjunto blaugrana en el minuto 87, pudo sacarle una sonrisa.. Se limitó el internacional español a observar la jugada en la distancia. Con gesto muy serio, dio media vuelta para volver a su campo justo después de que el polaco viese puerta, extendiendo la mano para chocar con Cubarsí, que se acercó a él y le abrazó, mientras ambos intercambiaban una breve conversación que no alteró el semblante del atacante.. Terminó de confirmarse el enfado de Lamine cuando llegó a la línea de banda y se cruzó con Hansi Flick. Fue a saludarle el técnico, colocándole una mano en el pecho, pero el extremo pasó de largo, diciéndole algo con aparente molestia al alemán, que dejó al futbolista encarar el túnel de vestuarios sin más intentos de acercarse.. «Lamine lo ha dado todo. He hablado con él en el vestuario. Ha intentado de todas las formas marcar un tanto. Seguramente su enfado ha sido porque ha intentado marcar el segundo tanto de todas las formas posibles y no lo ha conseguido», explicó el técnico culé después, en la rueda de prensa posterior al partido.. Pese al gesto y el enfado del jugador de Rocafonda, el entrenador insistió en destacar su partido más allá de los goles: «No ha tenido suerte para marcar goles, pero lo ha dado todo. Regateó y lo intentó, pero no marcó. En el vestuario estaba bien», concluyó.
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