La brutal caída sufrida por Lindsey Vonn en su estreno en Milán-Cortina, apenas nueve días después de haberse roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en su descenso en Crans-Montana en la Copa del Mundo, ha abierto un debate en el mundo del deporte: ¿se arriesgó demasiado la legendaria esquiadora estadounidense al regresar a la competición con una lesión de gravedad?. Solo unos segundos pudo disfrutar de la bajada la campeona de St.Paul, con un total de 84 victorias mundialistas y oro olímpico en Vancouver 2010, pues su brazo izquierdo se enganchó con una de las puertas del recorrido, lo que provocó que sufriese una violenta caída que acabó con su participación en los Juegos Olímpicos de invierno.. Vonn, que había completado su último entrenamiento marcando el tercer mejor tiempo de la sesión, fue «sometida a una cirugía ortopédica para estabilizar una fractura en su pierna izquierda» en el hospital de Treviso tras haber sido evacuada en helicóptero después de su accidente.
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