El Gobierno de Salvador Illa ha intensificado este verano su lucha contra las plagas de animales, y esto ha ido en varias direcciones: si en la zona de Barcelona se han duplicado esfuerzos para eliminar a jabalíes para contener la peste porcina africana, en la zona de Lleida el foco se ha puesto sobre los conejos. Las organizaciones agrarias y el departamento de Agricultura llegaron a un acuerdo para intensificar los controles de caza sobre la población de estos mamíferos en la zona de Verdú (Lleida), donde el pasado mes de junio había una densidad de 30,8 conejos por kilómetro cuadrado, lo que ponía en peligro numerosas cosechas. En las dos primeras semanas de agosto se puso en marcha un conjunto de dispositivos cinegéticos, que consistieron en cacerías nocturnas en todoterrenos y con armas equipadas con sistemas de visión térmica, y el resultado ha sido una caída drástica de la población: un 68% menos de conejos, lo que ha llevado a tener una densidad de 9,9 ejemplares por kilómetro cuadrado.. Seguir leyendo
El Gobierno de Salvador Illa ha intensificado este verano su lucha contra las plagas de animales, y esto ha ido en varias direcciones: si en la zona de Barcelona se han duplicado esfuerzos para eliminar a jabalíes para contener la peste porcina africana, en la zona de Lleida el foco se ha puesto sobre los conejos. Las organizaciones agrarias y el departamento de Agricultura llegaron a un acuerdo para intensificar los controles de caza sobre la población de estos mamíferos en la zona de Verdú (Lleida), donde el pasado mes de junio había una densidad de 30,8 conejos por kilómetro cuadrado, lo que ponía en peligro numerosas cosechas. En las dos primeras semanas de agosto se puso en marcha un conjunto de dispositivos cinegéticos, que consistieron en cacerías nocturnas en todoterrenos y con armas equipadas con sistemas de visión térmica, y el resultado ha sido una caída drástica de la población: un 68% menos de conejos, lo que ha llevado a tener una densidad de 9,9 ejemplares por kilómetro cuadrado.
