Marine Le Pen, 57 años, blusa y blazer blanco, respiró parcialmente aliviada cinco mintuos antes de las 14.00 de este martes. El tribunal de apelación de París acababa de condenarla a tres años de cárcel, uno de ellos firme. Pero permitía a la líder del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN) presentarse a las elecciones de 2027, rebajando la pena de inhabilitación. La sentencia, sin embargo, la obliga también a llevar durante un año el brazalete electrónico. Esa era la clave. Es decir, debería realizar la campaña electoral con ese dispositivo en el tobillo o en el brazo. Una situación, prometió hace meses, por la que no pasaría y que la empujaría a dejar paso a su delfín, Jordan Bardella.. Seguir leyendo
Marine Le Pen respiró parcialmente aliviada este martes. También su partido, aterrorizado con la idea que la histórica líder del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN) fuera inhabilitada y no pudiera presentarse a las elecciones presidenciales de 2027. El tribunal de apelación de París rebajó la pena de inhabilitación a la política a 15 meses, que podrá concurrir por cuarta vez consecutiva a los comicios. La sentencia, sin embargo, sí mantiene durante un año el brazalete electrónico a Le Pen, lo que obligaría a realizar la campaña electoral en esas condiciones. Y esa fue, justamente, una de las situaciones por las que aseguró que no se presentaría y daría el relevo a su delfín, Jordan Bardella.
El tribunal rebaja las penas de inhabilitación a los 11 acusados. En el caso de Le Pen el veredicto la sitúa en 15 meses, que se consideran ya cumplidos desde que se emitió la sentencia en primera instancia. El camino, en ese sentido, queda despejado. Pero impone la obligación de portar un brazalete electrónico durante un año. Una pena que, según algunas fuentes, podría rebajarse en el curso de la condena por buen comportamiento.
El tribunal alarga así el suspense y se sacude la pesada responsabilidad de pronuciarse sobre si Le Pen puede o no presentarse a las elecciones. Pacifica el panorama social y sortea hipotéticas acusaciones de lawfare, de injerencia en la política. Si la líder del RN quiere concurrir a los comicios, se desprende de la sentencia, podrá. Pero deberá valorar ella misma si es oportuno que una potencial presidenta de la República acuda a los mítines de campaña con un brazalete electrónico de condenada o que pudiese llegar a tomar posesión de su cargo en el Palacio del Elíseo con ese dispositivo. Una imagen poco constructiva para una potencia como Francia.
La sentencia, que la defensa calificó de “parcialmente satisfactoria”, es una filigrana jurídica que no deja espacio para interpretaciones sobre la culpabilidad de la líder del RN en el sistema que durante más de una década sirvió para desviar millones de euros del Parlamento Europeo para el uso de su partido. Pero abre una gama de grises que solo Le Pen puede despejar. La líder del RN hablará este mismo martes, a las ocho de la tarde, en una entrevista en la cadena TF1, donde se espera que resuelva la duda que planea ahora sobre su futuro inmediato. ¿Aceptará ser candidata portando un brazalete electrónico y contraviniendo su palabra?
En marzo de 2025, Le Pen, de 57 años, fue declarada culpable de malversación de fondos públicos por un tribunal francés, con una pena de cuatro años de cárcel —dos de ellos firmes, con un brazalete electrónico— y a una inhabilitación política de cinco años. La condena, que le impedía presentarse a cargos públicos y era de aplicación inmediata, fue recurrida, pero la Fiscalía apenas modificó su petición al Tribunal de Apelación: cuatro años de prisión, uno en firme, con brazalete electrónico, y cinco de inhabilitación.
El RN ha intentado transmitir calma en los últimos meses. La teoría difundida era que el partido ultra estaba preparado para cualquier escenario. Si Le Pen resultaba inhabilitada, el vicepresidente de la formación, Jordan Bardella, de 30 años, tomaría el mando. El problema, observaban todos los cuadros dirigentes, es que su manera de enfocar la política, mucho más cercana a las élites económicas y empresariales.
Le Pen ha escuchado la sentencia acompañada de 11 miembros de su partido, como el vicepresidente y alcalde de Perpiñán, Louis Aliot. Todos ellos imputados, pero aligerados de sus condenas originales. Sonrió, habló con ellos durante la tensa espera del veredicto. Bardella, sin embargo, el hombre que esperaba un veredicto para saber si sería él el candidato a las elecciones de 2027, se conformó con verlo en televisión, como había visto la política toda su vida antes de que se acelerarán los acontecimientos y se convirtiera en el inesperado delfín de Marine Le Pen.
La matriarca del clan no quiso que su Bardella estuviera en la sala ni cerca, quizá intentando preservar su imagen como futuro candidato. También, consideran algunos, dejando algo de espacio entre ambos en un momento en que la relación se ha enfriado. Tras escuchar la sentencia, sin comentar nada con la prensa, que esperaba a la entrada del imponente tribunal de apelación de París, se marchó a la sede del partido, donde podrá reunirse con Bardella y trazar una estrategia que desvelará este martes a las 20.00 en televisión.
