Hungría tiene un nuevo presidente para su transición política tras las deriva autoritaria de 16 años de gobiernos del nacionalpopulista Viktor Orbán. András Baka, expresidente del Tribunal Supremo que fue cesado precisamente por el partido de Orbán en 2011, ha recibido el aval del Parlamento con la supermayoría de Tisza, la formación del conservador Péter Magyar.. Seguir leyendo
Hungría tiene un nuevo presidente para su transición política tras las deriva autoritaria de 16 años de gobiernos del nacionalpopulista Viktor Orbán. András Baka, expresidente del Tribunal Supremo que fue cesado precisamente por el partido de Orbán en 2011, ha recibido el aval del Parlamento con la supermayoría de Tisza, la formación del conservador Péter Magyar.
El primer ministro ha logrado completar con el nombramiento de Baka la renovación de la jefatura de Estado, tras un turbulento pulso con su anterior ocupante, Tamás Sulyok. Magyar, ya en la noche electoral, le invitó a abandonar el cargo al considerarle una “marioneta” al servicio de Orbán y su partido, Fidesz, en lugar de defender los intereses de los húngaros. Durante semanas Tamás Sulyok se negó a dimitir, hasta que finalmente, el 19 de julio, firmó una reforma constitucional diseñada para destituirlo.
El presidente en Hungría tiene competencias principalmente ceremoniales, pero también cuenta con la capacidad de bloquear la legislación o frenarla al enviarla al Constitucional. Sin Sulyok, el nuevo Gobierno elimina uno de los altos cargos colocados por Fidesz que podían entorpecer la ambiciosa agenda reformista emprendida por el primer ministro para restaurar el Estado de derecho. Baka, de 73 años, tomará posesión en el octavo día desde la votación, es decir, el próximo 19 de agosto.
Tras la destitución de Sulyok, Magyar quiso que la gran maestra de ajedrez Judit Pólgar fuese la nueva presidenta hasta que se apruebe una nueva Constitución —un proceso que comenzará en otoño—, o por un máximo de cinco años. Pólgar declinó al sentirse sin “fuerzas suficientes para asumir la responsabilidad histórica de unir a una nación dividida”.
Tras valorar varias posibilidades, este sábado el grupo parlamentario de Tisza votó la candidatura de Baka, de quien el primer ministro señaló que “cuenta con décadas de experiencia nacional e internacional como jurista y juez”. “Estamos convencidos de que la experiencia del D. András Baka y la independencia profesional que ha demostrado a lo largo de toda su vida representan un valor especial en este período en el que nos disponemos a crear conjuntamente las bases del nuevo orden constitucional de Hungría”, afirmó Magyar en redes sociales.
El jefe de Gobierno subrayó que Baka “es digno de encarnar la unidad de toda la nación húngara y de ocupar el cargo de presidente de la República”. Su nombramiento cuenta sin embargo con el rechazo declarado de Fidesz, que para empezar, considera ilegítima la destitución de su antecesor y este martes no ha participado en la votación.
Según declaraciones de János Bóka, líder del grupo parlamentario, Baka ha sido elegido de forma ilegítima, lo que desde su punto de vista consistuye “un error desde la base”. Durante la votación, los diputados de Fidesz se han desplazado al monumento erigido en memoria de la revolución húngara y la guerra de independencia de 1956, situado en el lago Öreg, en Tata, donde han depositado una corona de flores, según la prensa local.
El gesto es una crítica nada velada a Baka. En Tata, el 26 de octubre, fuerzas leales al régimen comunista cometieron una de las mayores matanzas contra los insurgentes revolucionarios. En 2008, una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictaminó que Hungría había violado el Convenio Europeo de Derechos Humanos al condenar a uno de los responsables. Baka era entonces juez del TEDH y votó con la mayoría en esa sentencia, a la que asocian desde entonces.
En 2009, el Parlamento húngaro eligió a Baka presidente del Tribunal Supremo. “Tras ser cesado ilegalmente de su cargo antes de tiempo por la mayoría de Fidesz del Parlamento en 2011, continuó su labor como juez del Tribunal Supremo”, recordó Magyar en redes.
“A lo largo de toda su trayectoria vital, el D. András Baka ha considerado de suma importancia el principio de separación de poderes, defendiendo siempre de manera consecuente el Estado de derecho y la independencia judicial”, destacó también el primer ministro.
Medios húngaros como Telexseñalan aquel cese como uno de los momentos determinantes de su carrera, cuando fue destituido por criticar los planes de Orbán —que había vuelto al poder un año antes—, para transformar el poder judicial. Baka denunció su cese al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en 2016 concluyó que había sido destituido mediante una ley elaborada específicamente para ese fin, por denunciar públicamente, en el ejercicio de sus funciones profesionales, medidas que amenazaban la independencia de los tribunales.
Aparte de juez, Baka es un académico especializado en derechos humanos y de las minorías. Tras la caída del régimen comunista, entre 1990 y 1991, Baka fue diputado por el Foro Democrático de Hungría (MDF), un partido de centroderecha al que no se afilió.
