A partir del próximo 1 de diciembre cambian las reducciones del IRPF de los propietarios de una vivienda en alquiler. La entrada en vigor de las modificaciones plasmadas en el Decreto-ley 29/2026, con el que también se produjeron diferentes cambios a la Ley de Arrendamientos Urbanos, con el objetivo de establecer una serie de indemnizaciones para aquellos inquilinos cuyo contrato no vaya a renovarse o se rescinda antes del plazo esperado.. Sin embargo, uno de los problemas más comunes y reivindicados por los arrendadores era la subida del precio del alquiler. Para intentar solucionar esta cuestión, el Gobierno ha dispuesto una serie de cambios en la Ley 35/2006, de 28 de diciembre, del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Concretamente, el artículo 6 de dicho real derecho establece una serie de penalizaciones fiscales a los propietarios que realicen este tipo de prácticas.. Asimismo, aquellos arrendadores que opten por reducir el precio del alquiler de su vivienda, tendrán acceso a una serie de beneficios en la próxima declaración de la renta. En este sentido, cuanto mayor sea la rebaja, mayor será la reducción y viceversa. Una medida con la que el actual Gobierno de España busca poner una solución a una problemática que provocó manifestaciones multitudinarias en las principales ciudades del país.. Limitaciones a la reducción del IRPF en caso de subir el alquiler. En primer lugar, cabe tener en cuenta que dichas disposiciones se aplicarán en aquellos contratos que se firmen a partir del 1 de diciembre de 2026 y dependerán de la diferencia del precio del alquiler con respecto al acuerdo anterior. Aquellos propietarios que opten por aumentar la cuantía verán disminuida la reducción del IRPF a la que podrán disponer en la siguiente declaración de la renta. Pudiendo quedar limitada al 15% en los casos más graves.. En el caso de que el contrato de alquiler presente un incremento inferior al 5%, su arrendador solo tendrá acceso al 40% de la ventaja fiscal. Dicho porcentaje se reduce al 30% en el caso de que se produzca una subida de la renta de entre el 5% y el 10%; al 25%, si alcanza el 15% de aumento; al 20%, si no supera el 20% de subida; y del 15%, en aquellos casos cuyo propietario quiera establecer un precio superior al 20%.. En segundo lugar, cabe recordar que esta modificación no supone una multa económica para aquellos arrendadores que decidan subir el precio del alquiler de sus viviendas, sino que reduce su acceso a ventajas fiscales en el caso de que lo hagan. Asimismo, aumenta el porcentaje de reducción del IRPF al que pueden acceder, llegando a ser del 100% en el caso de que la renta se establezca por debajo del índice de referencia.. Podrán beneficiarse de una reducción del 100% del IRPF en estos casos. Aquellos que decidan reducir el precio del alquiler en más de un 5% en el siguiente contrato, y cumplan el resto de requisitos, podrán optar a una ventaja fiscal del 70%. Este porcentaje podrá incrementarse al 85%, si el arrendatario tiene una edad comprendida entre los 18 y los 35 años fuera de una zona tensionada; al 90% si la vivienda está en una zona tensionada; y al 95% si se encuentra en una zona tensionada y el inquilino es mayor de edad y menor de 36 años.. Para tener acceso a una reducción del 100% del IRPF, será necesario renovar el contrato del mismo inquilino, siguiendo las obligaciones de plazos y prórrogas establecidas por ley, y el precio baje más de un 5%. Asimismo, podrán beneficiarse aquellos que realicen un nuevo contrato si la renta se encuentra por debajo del límite establecido por el índice de referencia.. Por otra parte, el Real Decreto-ley 28/2026, de 6 de octubre, sí que establece una serie de indemnizaciones económicas para aquellos inquilinos cuyo contrato no vaya a ser renovado. Concretamente, el propietario deberá pagar una cuantía equivalente a la mayor de los siguientes casos: doce mensualidades, según el precio del alquiler más alto establecido por el sistema estatal para el tipo de inmueble; o una mensualidad por año que se haya residido en el inmueble, según el precio establecido.
A partir del próximo 1 de diciembre cambian las reducciones del IRPF de los propietarios de una vivienda en alquiler. La entrada en vigor de las modificaciones plasmadas en el Decreto-ley 29/2026, con el que también se produjeron diferentes cambios a la Ley de Arrendamientos Urbanos, con el objetivo de establecer una serie de indemnizaciones para aquellos inquilinos cuyo contrato no vaya a renovarse o se rescinda antes del plazo esperado.. Sin embargo, uno de los problemas más comunes y reivindicados por los arrendadores era la subida del precio del alquiler. Para intentar solucionar esta cuestión, el Gobierno ha dispuesto una serie de cambios en la Ley 35/2006, de 28 de diciembre, del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Concretamente, el artículo 6 de dicho real derecho establece una serie de penalizaciones fiscales a los propietarios que realicen este tipo de prácticas.. Asimismo, aquellos arrendadores que opten por reducir el precio del alquiler de su vivienda, tendrán acceso a una serie de beneficios en la próxima declaración de la renta. En este sentido, cuanto mayor sea la rebaja, mayor será la reducción y viceversa. Una medida con la que el actual Gobierno de España busca poner una solución a una problemática que provocó manifestaciones multitudinarias en las principales ciudades del país.. Limitaciones a la reducción del IRPF en caso de subir el alquiler. En primer lugar, cabe tener en cuenta que dichas disposiciones se aplicarán en aquellos contratos que se firmen a partir del 1 de diciembre de 2026 y dependerán de la diferencia del precio del alquiler con respecto al acuerdo anterior. Aquellos propietarios que opten por aumentar la cuantía verán disminuida la reducción del IRPF a la que podrán disponer en la siguiente declaración de la renta. Pudiendo quedar limitada al 15% en los casos más graves.. En el caso de que el contrato de alquiler presente un incremento inferior al 5%, su arrendador solo tendrá acceso al 40% de la ventaja fiscal. Dicho porcentaje se reduce al 30% en el caso de que se produzca una subida de la renta de entre el 5% y el 10%; al 25%, si alcanza el 15% de aumento; al 20%, si no supera el 20% de subida; y del 15%, en aquellos casos cuyo propietario quiera establecer un precio superior al 20%.. En segundo lugar, cabe recordar que esta modificación no supone una multa económica para aquellos arrendadores que decidan subir el precio del alquiler de sus viviendas, sino que reduce su acceso a ventajas fiscales en el caso de que lo hagan. Asimismo, aumenta el porcentaje de reducción del IRPF al que pueden acceder, llegando a ser del 100% en el caso de que la renta se establezca por debajo del índice de referencia.. Podrán beneficiarse de una reducción del 100% del IRPF en estos casos. Aquellos que decidan reducir el precio del alquiler en más de un 5% en el siguiente contrato, y cumplan el resto de requisitos, podrán optar a una ventaja fiscal del 70%. Este porcentaje podrá incrementarse al 85%, si el arrendatario tiene una edad comprendida entre los 18 y los 35 años fuera de una zona tensionada; al 90% si la vivienda está en una zona tensionada; y al 95% si se encuentra en una zona tensionada y el inquilino es mayor de edad y menor de 36 años.. Para tener acceso a una reducción del 100% del IRPF, será necesario renovar el contrato del mismo inquilino, siguiendo las obligaciones de plazos y prórrogas establecidas por ley, y el precio baje más de un 5%. Asimismo, podrán beneficiarse aquellos que realicen un nuevo contrato si la renta se encuentra por debajo del límite establecido por el índice de referencia.. Por otra parte, el Real Decreto-ley 28/2026, de 6 de octubre, sí que establece una serie de indemnizaciones económicas para aquellos inquilinos cuyo contrato no vaya a ser renovado. Concretamente, el propietario deberá pagar una cuantía equivalente a la mayor de los siguientes casos: doce mensualidades, según el precio del alquiler más alto establecido por el sistema estatal para el tipo de inmueble; o una mensualidad por año que se haya residido en el inmueble, según el precio establecido.
