El Gobierno quiere cerrar cuanto antes el debate sobre la violencia desatada por algunos grupos de jóvenes, especialmente menores, que por motivos aparentemente muy distintos desataron altercados en Barcelona y en Bilbao. Para que no hubiera dudas y para tratar de atajar las preguntas que vendrían después, la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, arrancó la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, antes de ser preguntada, con una condena expresa de la violencia. “Queremos condenar los actos de violencia en Bilbao, la violencia no tiene cabida”, sentenció.. Seguir leyendo
El Gobierno quiere cerrar cuanto antes el debate sobre la violencia desatada por algunos grupos de jóvenes, especialmente menores, que por motivos aparentemente muy distintos desataron altercados en Barcelona y en Bilbao. Para que no hubiera dudas y para tratar de atajar las preguntas que vendrían después, la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, arrancó la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, antes de ser preguntada, con una condena expresa de la violencia. “Queremos condenar los actos de violencia en Bilbao, la violencia no tiene cabida”, sentenció.
Diversas fuentes del Ejecutivo coinciden en el análisis de que el PP está intentando reorientar la campaña con el foco en estos episodios de violencia porque las dos primeras semanas de precampaña, según esta interpretación, no han sido buenas para la derecha. El foco ha estado en la posición del PP sobre las pensiones, en los posibles “sacrificios” de los que habló Alberto Núñez Feijóo, y en los pactos con Vox en el Senado. Aunque también hubo momentos muy negativos para la campaña progresista, sobre todo con la dimisión de Montse Mínguez, portavoz del PSOE, porque su pareja tiene una empresa con más de 30 pisos en Lleida.
“O giran la campaña o les gira a ellos”, bromea un ministro que lleva varios días señalando, como dijo el propio presidente, Pedro Sánchez, a un grupo de periodistas, que la campaña se había puesto donde la quería el PSOE, centrada en los planes del PP y Vox sobre pensiones, posibles ajustes, el salario mínimo, o las reformas del aborto y la eutanasia. Y ahora llegaba el remate del acuerdo PP-Vox para el Senado que hará que los populares no se presenten en tres provincias, algo inédito, para dejar sitio a Vox, a cambio de que los ultraderechistas hagan lo propio en otras seis circunscripciones. Sánchez y su equipo han visto ahí una gran oportunidad para movilizar el voto progresista, y por eso creen que el PP está intentando llevar el foco a la violencia.
En 2023, en las municipales y autonómicas, Sánchez intentó centrar la campaña en los números de su Gobierno y las medidas principales, como la reforma laboral, pero el PP logró llevar el debate público hacia las listas municipales de Bildu con siete personas con condenas por terrorismo, que finalmente fueron retiradas, y obtuvo un resultado extraordinario al grito de “que te vote Txapote”.
El Gobierno cree que las circunstancias han cambiado mucho desde entonces. Sobre todo porque esta violencia que está intentando explotar el PP no tiene recorrido político, explican varios miembros del Ejecutivo. En el caso de Barcelona, todo indica que se trata de jóvenes organizados para robar sin trasfondo político, y en el caso de Bilbao también ha habido una condena unánime, incluido Bildu.
En La Moncloa creen así que no hay materia política, que se trata más bien de un problema policial que tendrán que resolver las policías autonómicas en estos dos casos, y que como todo el arco político está condenando sin matices la violencia no será fácil para el PP estirar la polémica y culpar al Gobierno, como está tratando de hacer Alberto Núñez Feijóo. Aún así, en otras ocasiones el PSOE ha perdido el control de algunas campañas, y por eso rápidamente están saliendo sus portavoces a condenar la violencia y tratar de encapsular la polémica.
A la portavoz Saiz, estos días muy precavida ante el riesgo de recibir condenas por electoralismo de la Junta Electoral Central, le costó mucho este martes entrar a los temas polémicos en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, pero finalmente sí salió a defender al presidente, al que Feijóo y en especial su número dos por Madrid, Cayetana Álvarez de Toledo, apuntaban como máximo responsable de la violencia en Bilbao. La portavoz del Gobierno acusó finalmente al PP de estar “fomentando el odio” al apunta a Sánchez y vincularlo con estos actos de violencia. Ante la frase de Álvarez de Toledo, que señala que Sánchez “ya tiene su kale borroka”, Sáiz fue clara: “El Gobierno condena sin paliativos y con rotundidad la violencia, no nos vamos a quedar impasibles ante ella. Pero unos somos responsables y otros no lo son. No podemos fomentar el odio. Es una barbaridad y una irresponsabilidad esas declaraciones”, señaló cuando le preguntaron expresamente por lo que había dicho Álvarez de Toledo”.
“Antes estos hechos los líderes políticos debemos tener responsabilidad y nunca fomentar el odio. Condena a todo tipo de violencia sin paliativos y sin apellidos. Vamos a dejar que avance la investigación policial”, insistió Saiz en otra respuesta. El Gobierno trata así de ahuyentar el fantasma del “que te vote Txapote” de 2023, convencido de que esta vez, y más en elecciones generales y con el PP y Vox pactando una especie de lista conjunta para el Senado, las cosas van a ser diferentes y la campaña volverá donde estaba, esto es a escrutar cómo sería un gobierno de la derecha y la ultraderecha en coalición por primera vez en la reciente historia española desde la recuperación de la democracia en 1978.
