Los mercados energéticos mundiales se encuentran en un estado de cautelosa expectativa mientras continúa la guerra entre Tel Aviv y Washington, por un lado, y Teherán, por el otro, lo que ha generado serias preocupaciones en Europa sobre la importancia de garantizar el suministro de petróleo y gas y la necesidad de encontrar alternativas seguras y estables para satisfacer las necesidades energéticas, especialmente a la luz de la decisión de Bruselas de dejar de importar gas ruso de forma permanente y de eliminar gradualmente el petróleo producido en los yacimientos rusos para finales del próximo año, según medios marroquíes.. En este contexto, el proyecto del gasoducto Nigeria-Marruecos destaca, según los expertos, como una opción estratégica vital y crucial. Permitiría a Europa diversificar sus fuentes de energía, alejándose de mercados de riesgo y ofrecería una garantía a largo plazo frente a futuras crisis energéticas, especialmente porque se considera la opción más fiable y ventajosa en comparación con otras rutas para el transporte de gas desde África a Europa.. Rashid Sari, investigador en asuntos económicos internacionales, afirmó: «La situación en Oriente Medio está experimentando una escalada continua de tensiones, y los indicadores actuales apuntan a escenarios futuros sombríos e impredecibles. Esta preocupación surge de la posibilidad de que el conflicto se extienda a países que antes no eran partes directas, como los Estados del Golfo, en medio de un clima de intransigencia política y posturas inflexibles entre Irán, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por el otro». En una entrevista con Hespress, añadió que «los acontecimientos internacionales, especialmente la guerra ruso-ucraniana y las sanciones subsiguientes, han mermado la confianza europea en Rusia como socio energético estratégico, lo que ha llevado a los países europeos a buscar seriamente alternativas fiables al petróleo y al gas. En este contexto, resulta evidente la necesidad urgente de acelerar los grandes proyectos energéticos para garantizar la seguridad del suministro, alejándose de las fuentes tradicionales, que se han visto envueltas en riesgos políticos».. El investigador en asuntos económicos internacionales subrayó que “el proyecto del gasoducto, que unirá Nigeria y Marruecos, es la solución ideal para satisfacer las necesidades energéticas de Europa ante las crisis actuales”.. Sarri señaló: “Si bien las estimaciones actuales para la fecha de finalización oscilan entre 7 y 10 años, la turbulenta situación geopolítica exige reducir este período y acelerar la implementación para poder contar con el gas nigeriano como una alternativa estratégica y estable”.. Por su parte, Abdel-Khaleq Al-Tahami, experto en economía, afirmó que “la actual turbulencia en el mercado energético mundial podría mejorar, respaldada por indicadores positivos como el anuncio de Trump de iniciar conversaciones con Irán y una disminución en los precios del barril, en un momento en que las principales potencias energéticas, como Arabia Saudita, continúan asegurando enormes suministros que ascienden a más de 3 millones de barriles, a pesar de la preocupación de Europa y sus serias inquietudes expresadas sobre su seguridad energética”.. En declaraciones al periódico electrónico Hespress, Tahami subrayó que “el proyecto del gasoducto Marruecos-Nigeria se ha convertido en una necesidad urgente y una garantía estratégica para la seguridad energética europea, ya que la urgente necesidad de Europa de contar con fuentes de energía estables impulsará sin duda a los principales inversores e instituciones financieras europeas a acelerar el ritmo de financiación y la finalización de este proyecto, lo que tendrá resultados positivos a medio y largo plazo”.. La misma fuente explicó que “el proyecto del gasoducto Nigeria-Marroquí se caracteriza por su estabilidad política y alta fiabilidad; elementos que faltan en rutas alternativas como la ruta Nigeria-Argelia, ya que Marruecos tiene una clara ventaja gracias al atractivo clima de inversión y a la visión de financiación multilateral que se basa en amplias alianzas internacionales; mientras que proyectos similares se enfrentan a serios desafíos relacionados con las dificultades de autofinanciación y la inestabilidad del entorno político y de seguridad en las rutas de tránsito”
Los mercados energéticos mundiales se encuentran en un estado de cautelosa expectativa mientras continúa la guerra entre Tel Aviv y Washington, por un lado, y Teherán, por el otro, lo que ha generado serias preocupaciones en Europa sobre la importancia de garantizar el suministro de petróleo y gas y la necesidad de encontrar alternativas seguras y estables para satisfacer las necesidades energéticas, especialmente a la luz de la decisión de Bruselas de dejar de importar gas ruso de forma permanente y de eliminar gradualmente el petróleo producido en los yacimientos rusos para finales del próximo año, según medios marroquíes.. En este contexto, el proyecto del gasoducto Nigeria-Marruecos destaca, según los expertos, como una opción estratégica vital y crucial. Permitiría a Europa diversificar sus fuentes de energía, alejándose de mercados de riesgo y ofrecería una garantía a largo plazo frente a futuras crisis energéticas, especialmente porque se considera la opción más fiable y ventajosa en comparación con otras rutas para el transporte de gas desde África a Europa.. Rashid Sari, investigador en asuntos económicos internacionales, afirmó: «La situación en Oriente Medio está experimentando una escalada continua de tensiones, y los indicadores actuales apuntan a escenarios futuros sombríos e impredecibles. Esta preocupación surge de la posibilidad de que el conflicto se extienda a países que antes no eran partes directas, como los Estados del Golfo, en medio de un clima de intransigencia política y posturas inflexibles entre Irán, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por el otro». En una entrevista con Hespress, añadió que «los acontecimientos internacionales, especialmente la guerra ruso-ucraniana y las sanciones subsiguientes, han mermado la confianza europea en Rusia como socio energético estratégico, lo que ha llevado a los países europeos a buscar seriamente alternativas fiables al petróleo y al gas. En este contexto, resulta evidente la necesidad urgente de acelerar los grandes proyectos energéticos para garantizar la seguridad del suministro, alejándose de las fuentes tradicionales, que se han visto envueltas en riesgos políticos».. El investigador en asuntos económicos internacionales subrayó que “el proyecto del gasoducto, que unirá Nigeria y Marruecos, es la solución ideal para satisfacer las necesidades energéticas de Europa ante las crisis actuales”.. Sarri señaló: “Si bien las estimaciones actuales para la fecha de finalización oscilan entre 7 y 10 años, la turbulenta situación geopolítica exige reducir este período y acelerar la implementación para poder contar con el gas nigeriano como una alternativa estratégica y estable”.. Por su parte, Abdel-Khaleq Al-Tahami, experto en economía, afirmó que “la actual turbulencia en el mercado energético mundial podría mejorar, respaldada por indicadores positivos como el anuncio de Trump de iniciar conversaciones con Irán y una disminución en los precios del barril, en un momento en que las principales potencias energéticas, como Arabia Saudita, continúan asegurando enormes suministros que ascienden a más de 3 millones de barriles, a pesar de la preocupación de Europa y sus serias inquietudes expresadas sobre su seguridad energética”.. En declaraciones al periódico electrónico Hespress, Tahami subrayó que “el proyecto del gasoducto Marruecos-Nigeria se ha convertido en una necesidad urgente y una garantía estratégica para la seguridad energética europea, ya que la urgente necesidad de Europa de contar con fuentes de energía estables impulsará sin duda a los principales inversores e instituciones financieras europeas a acelerar el ritmo de financiación y la finalización de este proyecto, lo que tendrá resultados positivos a medio y largo plazo”.. La misma fuente explicó que “el proyecto del gasoducto Nigeria-Marroquí se caracteriza por su estabilidad política y alta fiabilidad; elementos que faltan en rutas alternativas como la ruta Nigeria-Argelia, ya que Marruecos tiene una clara ventaja gracias al atractivo clima de inversión y a la visión de financiación multilateral que se basa en amplias alianzas internacionales; mientras que proyectos similares se enfrentan a serios desafíos relacionados con las dificultades de autofinanciación y la inestabilidad del entorno político y de seguridad en las rutas de tránsito”
