Al portero del Benfica Anatoliy Trubin le metieron el pasado viernes un gol por debajo de las piernas en las Azores, contra el Santa Clara. El balón le llegó manso y centrado, pero se le escurrió entre las manos al ucranio, el mismo que tres semanas antes se convirtió en el tercer meta de toda la historia de la Copa de Europa en marcar un tanto de jugada (no de penalti). Hasta entonces, solo lo habían logrado dos colegas: en 2009, Sinan Bolat, del Standard de Lieja, ante el AZ Alkmaar; y en 2023, Ivan Provedel, de la Lazio, contra el Atlético.. Seguir leyendo
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