El 9 de mayo, a las 10.45 de la mañana, el alpinista ruso Konstantin Smirnov coronó el Makalu, la quinta montaña más alta del planeta. Unas horas después, entre las 18.30 y las 19.00, su guía nepalí, Bhajuram Gurung, lo dejó atrás durante el descenso, a unos 7.900 metros de altitud, y continuó solo hasta el campo IV, donde le esperaban una tienda y oxígeno artificial. Smirnov pasó las siguientes 30 horas tumbado en la nieve, sin oxígeno y sin agua, convencido de que no sobreviviría. Pero aguantó. Al día siguiente, otro sherpa, Lakpa Rinjin, ascendió para rescatarlo con bombonas de oxígeno, medicamentos y agua caliente. También con la fuerza suficiente para ayudarle a descender hasta un punto desde el que fue evacuado en helicóptero. La congelación le costó los cinco dedos de la mano izquierda y parte del anular de la derecha.
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