Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), que preside Christine Lagarde y del que está a punto de dejar de ser vicepresidente Luis de Guindos, ha advertido sobre “los ataques políticos contra la independencia de los bancos centrales”, que son “profundamente inquietantes.” La Reserva Federal (FED), el banco central de los Estados Unidos y, aunque quizá en menor medida todavía, el BCE, están en el punto de mira de algunos políticos. Schnabel desgranó y desarrolló estas ideas y temores en Londres, en el marco de la Quinta Conferencia Anual Charles Goodhart. No ha tenido demasiada repercusión, pero sus mensajes, sin ser alarmantes, incorporan dosis notables de preocupación.. “La independencia del banco central está en riesgo. Ese fue el mensaje clave que transmitió Jerome Powell -recordó Schnabel a su auditorio- en su última rueda de prensa” en la ser refirió de forma explícita a “los ataques legales contra la Reserva Federal”. El americano, a punto de ceder el testigo al frente de la FED, apuntaba de forma directa a Donald Trump y a sus deseos de controlar, de manera directa, el banco central de los Estados Unidos y, sobre todo, su política monetaria, es decir, los tipos de interés y la creación de dinero. La consejera del BCE lo tiene claro y, como buena alemana, es contundente: “Los ataques políticos contra la independencia de los bancos centrales (…) corren el riesgo de causar un daño duradero al sembrar dudas sobre la capacidad de la institución para actuar sin consideraciones políticas”, lo que debilita el pilar que sustenta las expectativas de inflación a largo plazo”. Isabel Schnabel también cree que “lo que hace que la situación sea particularmente preocupante es que la presión política no surge de forma aislada”. “Se suma -añade- a fuerzas estructurales” que erosionan en silencio las condiciones bajo las cuales una política monetaria independiente puede ser efectiva”. Señala, por una parte, el peligro del aumento sostenido de la deuda pública hasta extremos que corren el riesgo de crear una tensión entre la estabilidad de precios y la sostenibilidad fiscal. Defiende que “preservar la independencia de los bancos centrales no solo se basa en fundamentos jurídicos sólidos, sino también en marcos fiscales y regulatorios robustos que garantices tanto la sostenibilidad de la deuda como la estabilidad financiera”.. La consejera del BCE recuerda que “la independencia del banco central se diseñó para un mundo en el que la tentación de subordinar la estabilidad de precios a las ventajas económicos o políticas a corto plazo es mayor.” En definitiva, cuando se diseñó el BCE se hizo para evitar, entre otras cosas, que los políticos utilizaran la política monetaria en su propio beneficio, que “es el mundo al que nos enfrentamos hoy”, sin olvidar que “la inflación vuelve a subir notablemente por encima del objetivo en respuesta a otra perturbación adversa de la oferta”. “La independencia del banco central no es una preferencia tecnocrática. Es un compromiso para proteger el valor de dinero de todos”, concluyó Schnabel su defensa de los bancos centrales en su intervención en Londres.
Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), que preside Christine Lagarde y del que está a punto de dejar de ser vicepresidente Luis de Guindos, ha advertido sobre “los ataques políticos contra la independencia de los bancos centrales”, que son “profundamente inquietantes.” La Reserva Federal (FED), el banco central de los Estados Unidos y, aunque quizá en menor medida todavía, el BCE, están en el punto de mira de algunos políticos. Schnabel desgranó y desarrolló estas ideas y temores en Londres, en el marco de la Quinta Conferencia Anual Charles Goodhart. No ha tenido demasiada repercusión, pero sus mensajes, sin ser alarmantes, incorporan dosis notables de preocupación.. “La independencia del banco central está en riesgo. Ese fue el mensaje clave que transmitió Jerome Powell -recordó Schnabel a su auditorio- en su última rueda de prensa” en la ser refirió de forma explícita a “los ataques legales contra la Reserva Federal”. El americano, a punto de ceder el testigo al frente de la FED, apuntaba de forma directa a Donald Trump y a sus deseos de controlar, de manera directa, el banco central de los Estados Unidos y, sobre todo, su política monetaria, es decir, los tipos de interés y la creación de dinero. La consejera del BCE lo tiene claro y, como buena alemana, es contundente: “Los ataques políticos contra la independencia de los bancos centrales (…) corren el riesgo de causar un daño duradero al sembrar dudas sobre la capacidad de la institución para actuar sin consideraciones políticas”, lo que debilita el pilar que sustenta las expectativas de inflación a largo plazo”. Isabel Schnabel también cree que “lo que hace que la situación sea particularmente preocupante es que la presión política no surge de forma aislada”. “Se suma -añade- a fuerzas estructurales” que erosionan en silencio las condiciones bajo las cuales una política monetaria independiente puede ser efectiva”. Señala, por una parte, el peligro del aumento sostenido de la deuda pública hasta extremos que corren el riesgo de crear una tensión entre la estabilidad de precios y la sostenibilidad fiscal. Defiende que “preservar la independencia de los bancos centrales no solo se basa en fundamentos jurídicos sólidos, sino también en marcos fiscales y regulatorios robustos que garantices tanto la sostenibilidad de la deuda como la estabilidad financiera”.. La consejera del BCE recuerda que “la independencia del banco central se diseñó para un mundo en el que la tentación de subordinar la estabilidad de precios a las ventajas económicos o políticas a corto plazo es mayor.” En definitiva, cuando se diseñó el BCE se hizo para evitar, entre otras cosas, que los políticos utilizaran la política monetaria en su propio beneficio, que “es el mundo al que nos enfrentamos hoy”, sin olvidar que “la inflación vuelve a subir notablemente por encima del objetivo en respuesta a otra perturbación adversa de la oferta”. “La independencia del banco central no es una preferencia tecnocrática. Es un compromiso para proteger el valor de dinero de todos”, concluyó Schnabel su defensa de los bancos centrales en su intervención en Londres.
