Una familia que vivía en el número 3 de la calle Farigola de Barcelona, una nave industrial que habían ocupado hace cuatro años y es propiedad del Ayuntamiento, en el barrio de Vallcarca, ha sido desahuciada este miércoles. La ejecución, anunciada este miércoles para las 8.30 horas, reunió desde primera hora a decenas de vecinos convocados por el Sindicato de Vivienda de Vallcarca y la asociación Som Barri para tratar de impedirlo. Las entidades cuestionan las alternativas habitacionales ofrecida por el consistorio a la familia (en tres barrios distintos) y aseguran que existen varios pisos municipales vacíos en el barrio que podrían haberse destinado al realojo. La zona está afectada por un plan urbanístico al que se enfrentan el sindicato y Som Barri.. Seguir leyendo
Los afectados, que viven de la recogida de chatarra y tienen menores, han rechazado el realojo municipal porque les obligaba a separarse

Una familia que vivía en el número 3 de la calle Farigola de Barcelona, una nave industrial que habían ocupado hace cuatro años y es propiedad del Ayuntamiento, en el barrio de Vallcarca, ha sido desahuciada este miércoles. La ejecución, anunciada este miércoles para las 8.30 horas, reunió desde primera hora a decenas de vecinos convocados por el Sindicato de Vivienda de Vallcarca y la asociación Som Barri para tratar de impedirlo. Las entidades cuestionan las alternativas habitacionales ofrecida por el consistorio a la familia (en tres barrios distintos) y aseguran que existen varios pisos municipales vacíos en el barrio que podrían haberse destinado al realojo. La zona está afectada por un plan urbanístico al que se enfrentan el sindicato y Som Barri.
Durante los primeros minutos se produjeron momentos de tensión entre los concentrados y los Mossos d’Esquadra, aunque la situación quedó controlada poco después. En la nave, un antiguo taller mecánico, residía una familia de seis personas, entre ellas dos menores de nueve y 10 años escolarizados en el barrio desde hace casi cuatro años, cuando llegaron desde Lituania. La familia de Carmen rechazó la alternativa habitacional ofrecida por el Ayuntamiento durante el proceso de mediación impulsado por el Síndic de Greuges a finales de 2025 al considerar que suponía separarlos y hacer “inviable su modo de vida”.
La propuesta municipal contemplaba trasladar a Carmen, su marido y sus hijos a un piso tutelado y enviar a los suegros a un albergue en la Zona Franca. Carmen considera la opción para sus suegros incompatible con su autonomía. “Me siento como un perro de entrenamiento. No somos delincuentes”, explicaba la semana pasada.
La principal razón del rechazo de hasta tres pisos que el consistorio ofreció, defiende, era laboral. Toda la familia obtiene sus ingresos de la recogida de chatarra en Vallcarca, una actividad que, según Carmen, no podría mantener si fuera trasladada al Poble Nou. “Si no podemos trabajar con la chatarra, no tenemos ningún ingreso para mantener a mis hijos”, argumenta.
Desde la asociación vecinal han subrayado que la familia, perteneciente a la comunidad gitano-romaní, está plenamente integrada en Vallcarca pese a las dificultades para acceder a una vivienda. “Siempre ha habido disposición al diálogo para encontrar una solución”, lamentan. Tras el desalojo, fuentes del Ayuntamiento han confirmado el proceso de mediación que lideró el Síndic y han apuntado que a esta familia se les han ofrecido hasta tres viviendas distintas, una en el barrio de Torre Baró y dos en el del Parc y Llacuna del Poblenou.
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