El aumento del coste de la vida está llevando a los consumidores españoles a esperar cambios significativos en sus hábitos de consumo. Los hogares prevén realizar ajustes principalmente en el ocio, los viajes en vehículo privado, los viajes en general y la cesta de compras si persisten los aumentos de precios, lo que lleva a un escenario de adaptación gradual en lugar de una reducción del gasto. El Índice de Estrés Económico de los Consumidores Españoles (IEECE), elaborado por el Observatorio Cetelem, muestra la presión financiera actual de los hogares en 71 de 100 puntos, lo que indica un estrés económico significativo. En este contexto, dado el potencial de nuevos aumentos de los costes de la energía, los consumidores tienen la intención de aplicar medidas de contención del gasto, centrándose especialmente en reducir las actividades de ocio, buscar precios más baratos y retrasar las compras importantes. Estas razones muestran un escenario de ajuste gradual del consumo. Además, dado que el indicador se sitúa cerca del muy alto umbral de tensión de 75 puntos, el consumidor se encuentra en una situación especialmente precaria si los precios aumentan aún más. En movilidad: sensibilidad al precio del combustible. En el sector de la movilidad, el aumento de los precios del combustible afectaría directamente al uso del automóvil privado. El 53% de los españoles afirma que utilizaría su vehículo un poco menos si recortara algunos viajes, mientras que el 27% lo usaría mucho menos. Sólo el 8% dice que no alterarían su comportamiento típico. El análisis basado en la edad muestra que los mayores cambios se concentran en los grupos de edad laboral.
El aumento del coste de la vida está llevando a los consumidores españoles a esperar cambios significativos en sus hábitos de consumo. Los hogares prevén realizar ajustes principalmente en el ocio, los viajes en vehículo privado, los viajes en general y la cesta de compras si persisten los aumentos de precios, lo que lleva a un escenario de adaptación gradual en lugar de una reducción del gasto. El Índice de Estrés Económico de los Consumidores Españoles (IEECE), elaborado por el Observatorio Cetelem, muestra la presión financiera actual de los hogares en 71 de 100 puntos, lo que indica un estrés económico significativo. En este contexto, dado el potencial de nuevos aumentos de los costes de la energía, los consumidores tienen la intención de aplicar medidas de contención del gasto, centrándose especialmente en reducir las actividades de ocio, buscar precios más baratos y retrasar las compras importantes. Estas razones muestran un escenario de ajuste gradual del consumo. Además, dado que el indicador se sitúa cerca del muy alto umbral de tensión de 75 puntos, el consumidor se encuentra en una situación especialmente precaria si los precios aumentan aún más. En movilidad: sensibilidad al precio del combustible. En el sector de la movilidad, el aumento de los precios del combustible afectaría directamente al uso del automóvil privado. El 53% de los españoles afirma que utilizaría su vehículo un poco menos si recortara algunos viajes, mientras que el 27% lo usaría mucho menos. Sólo el 8% dice que no alterarían su comportamiento típico. El análisis basado en la edad muestra que los mayores cambios se concentran en los grupos de edad laboral.
