
El guionista David Schulner (Miami, 52 años) camina por los pasillos de Vall d’Hebron imaginándose tramas para un capítulo que nunca rodará. “New Amsterdam acabó en 2023, pero cada vez que piso un hospital me imagino que he vuelto al set porque rodábamos en dos hospitales de Nueva York. También pienso en todo lo que hicimos mal y podríamos haber hecho mejor”, explica en una sala del recinto sanitario público barcelonés. Lo hace pocas horas antes de ofrecer una charla sobre cómo usar la realidad en la ficción médica en el tercer Congreso Internacional de Comunicación en Salud.

El guionista David Schulner (Miami, 52 años) camina por los pasillos de Vall d’Hebron imaginándose tramas para un capítulo que nunca rodará. “New Amsterdam acabó en 2023, pero cada vez que piso un hospital me imagino que he vuelto al set porque rodábamos en dos hospitales de Nueva York. También pienso en todo lo que hicimos mal y podríamos haber hecho mejor”, explica en una sala del recinto sanitario público barcelonés. Lo hace pocas horas antes de ofrecer una charla sobre cómo usar la realidad en la ficción médica en el tercer Congreso Internacional de Comunicación en Salud.
Hijo de un vendedor de armarios y una profesora, Schulner supo que haría carrera en esto cuando, de niño, vio el musical de Los miserables. No se equivocó. No sería en el teatro, pero lleva décadas desarrollando series de éxito desde Los Ángeles. Entre 2018 y 2023 fue showrunner de New Amsterdam, una serie de médicos que funciona como bisagra entre el folletín de Anatomía de Grey y el horror social de The Pitt; es cocreador de Memoria de un asesino —el reciente thriller de Patrick Dempsey (el Dr. Macizo de Anatomía de Grey) y Michael Imperioli (Christopher Moltisanti de Los Soprano)— y ahora está escribiendo Uncorked para Netflix, el próximo bombazo de Darren Star, creador de Sensación de vivir, Sexo en Nueva York o Emily in Paris. “No me puedo quejar, me ha ido bien en esto”, aclara.
Pregunta. En New Amsterdam aprendí lo que es la distrofia muscular de Duchenne y creo que podría intubar endotraquialmente a un desconocido de tanto ver Urgencias. ¿Somos una especie más irritante los que nos creemos doctores por las series?
Respuesta. Sí, lo sois. Y el problema se ha cronificado. Ahora todo el mundo se cree médico porque se autodiagnostica en internet o pregunta a ChatGPT antes de ir a la consulta. Lo hace hasta mi mujer.
P. No debe apoyar mucho esta vía.
R. Por supuesto que no. New Amsterdam estaba basada en el libro sobre las vivencias del Dr. Eric Manheimer en el hospital de Bellevue (Nueva York). En la sala de guionistas teníamos hasta cuatro médicos y una jefa de enfermeras de ese centro que nos asesoraban para ser fieles a las cirugías o casos particulares. Ser respetuoso, no fallar, me atormentaba y me quitaba el sueño.

P. En su serie se percibía la fragilidad de un sistema sanitario prácticamente privatizado.
R. Esa es la razón por la que quise escribirla. En 2016, Trump quiso cargarse el Obamacare. Perdió por un voto. Una persona salvó la red de cuidados de todo un país. Ahí percibí lo vulnerables que fuimos. Mis conversaciones con Eric [Dr. Manheimer] me hicieron entender que si quieres hablar de los problemas de un hospital, tienes que contar la estructura de problemas que hay fuera del hospital. Si en los barrios no hay fruterías ni tiendas con comida saludable a bajo precio, la gente irá más al médico.
P. Con la serie The Pitt el sistema ya no es que sea frágil, es desastroso.
R. A mí me hubiese gustado mostrar más la realidad médica, pero en mi época la gente solo quería saber si Max y Helen [dos de los médicos protagonistas] acabarían juntos o no.
P. El mundo de las series ya no está en su edad dorada, ¿cómo lo lleva?
R. Yo estoy feliz porque trabajo, pero la industria no está tan contenta. Hace diez años, todas las plataformas, como Apple, Hulu, Peacock o Paramount querían series para justificar su existencia. Fueron años de mucho crecimiento.
P. ¿Qué pasó para que frenara?
R. La huelga de guionistas en 2023. Y después vino la de actores. Wall Street fue a esas plataformas y les dijo: “¿Dónde están vuestros beneficios?» Después de esas huelgas, durante casi un año, ninguna plataforma compró ningún proyecto. Ahora vivimos una época de contracción. La peor en 25 años. Son malos tiempos.
P. Se nota, una abre las plataformas y se ve invadida de realities o true crimes.
R. Lo odio. La serie que estoy escribiendo ahora, donde una enóloga brillante pero desastrosa en su vida personal se muda a Napa (California), es una comedia sobre la maravilla de la naturaleza, sobre la amistad y la familia. Es mi respuesta al true crime y a todas esas series de detectives investigando casos de chicas muertas.
P. Hay mucha asesinada y mucho ganadero machito en Montana. Las nuevas ficciones son bastante esencialistas en los roles de género.
R. El panorama es muy retrógrado. ¿Por qué crees que hay tantas series de cowboys machitos? Por Trump.
Si no puedes rodar en Los Ángeles o Nueva York, ¿dónde vas? A Canadá, donde te esperan con los brazos abiertos y es más barato
P. ¿Qué fue de las grandes series sobre la vida caótica en Nueva York u otras grandes ciudades? Ahora todo pasa en Texas o en Canadá.
R. Una de las razones son los impuestos. Filmar en Los Ángeles es demasiado caro y Nueva York siempre está alquilado. Si no puedes hacer una serie en Nueva York, ¿dónde vas? A Toronto o a Vancouver, que te están esperando con los brazos abiertos. Ahí es donde Eric Bana ha grabado Untamed, ambientada en Yosemite, interpretando a un agente especial del Servicio de Parques Nacionales. Es más barato. Si yo escribo una serie que pase en Los Ángeles y otra persona plantea otra en Vancouver, lo más probable es que elijan la de Canadá.
P. El éxito de una serie canadiense de hockey sobre hielo, Más que rivales, ha provocado que se multipliquen las series sobre equipos de hockey. ¿Qué opina de este efecto mimético?
R. Siempre pasa igual. Cuando Perdidos explotó, todo el mundo quería hacer su propio Perdidos. Nunca funciona. Son series singulares como La maldición de Widow’s Bay las que rompen. ¿De dónde salía? De una voz y una idea original.
P. Matt Damon dijo que en Netflix obligan a contar tres veces la trama en los diálogos del guion porque la gente está mirando el móvil mientras ve una serie de fondo. ¿Es cierto?
R. Netflix lo desmintió. A nosotros, con Uncorked, no nos está pasando. Pero claro, solo tenemos el primer episodio escrito; veremos qué pasa con los siguientes. Por ahora, todo es fantástico.
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