A eso de las 21.10, hora local, las 5.10 de la madrugada en España, empezaban a pasar los futbolistas por la zona mixta camino del autobús, aparcado justo al lado. Pedri en chándal y chanclas, Yeremy Pino con el brazo en cabestrillo, Nico cojeando mucho, Lamine buscando a saber qué camiseta junto a Gavi… Por la parte exterior del estadio, poco después, un grupo de chavales intentaba hacerle una foto a Keyne, el hermano de Lamine que, muy cansado, iba en brazos de un amigo de la familia. España, y sus alrededores, se marchaban del estadio de Guadalajara rumbo a Chattanooga, donde descansarán antes de viajar, el martes, a Los Ángeles para jugar el jueves (21.00 horas) los dieciseisavos de final. Independientemente del rival, hasta ahora la campeona de Europa ha emitido señales para creer y para no creer, para sonreír o para torcer el gesto casi a partes iguales. Primero, las razones para no pensar en el segundo Mundial.
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