Ir al mismo sitio, colocar las manos sobre la misma roca, escalar la misma pared, caer, bajar al suelo, descansar y volver a escalar, a caer, a bajar. Días, semanas, meses. Una vez, y otra, y otra, y después otra. Jorge Díaz-Rullo estuvo así prácticamente cinco años obsesionado con el mismo muro en Margalef, una zona icónica de escalada cerca de Tarragona. La vía desplomada de unos 30 metros, conocida como Café Colombia, fue su proyecto, luego su obsesión y, a ratos, su condena. Empezó en junio de 2021 y acabó la pasada primavera, en marzo de este año, después de 240 jornadas allí y más de un centenar de intentos. Hoy esa pared es la quinta propuesta de grado 9c, el grado de dificultad más alto de la historia de la escalada, ya que no existe ninguno superior.
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