Las playas inteligentes son una tendencia que comenzó en Italia y que poco a poco podría convertirse en algo habitual dentro de no demasiado tiempo. Se trata de playas que incorporan tecnología para que muchos de los servicios puedan gestionarse desde el móvil. Por ejemplo, reservar un aparcamiento, alquilar una sombrilla o una tumbona, e incluso acceder a otros servicios sin tener que hacerlo de forma presencial. Este modelo también busca mejorar la accesibilidad, mejorar la seguridad y controlar mejor el consumo de recursos como el agua.. En nuestro país ya empieza a dar sus primeros pasos, en concreto, en la playa de Matalascañas, en Almonte (Huelva), donde se ha instalado una ducha inteligente que. De momento, funciona como un proyecto piloto. Está pensada para que en el futuro los usuarios tengan que pagar por utilizarla y reducir el consumo de agua, además de hacer más eficiente este recurso, sobre todo cuando el contexto está marcado por la sequía.. Cómo funcionan las duchas inteligentes de la playa. Para activar la ducha hay que escanear un código QR con el teléfono móvil o introducir monedas en la máquina. Su uso dura alrededor de un minuto y el sistema registra tanto el tiempo como el consumo de agua. Es cierto que en este verano la ducha sigue siendo gratuita porque está en fase de pruebas, pero el plan es que más adelante cueste entre 20 y 30 céntimos por minuto. Eso sí, siempre que el proyecto reciba ayudas públicas, ya que de lo contrario, el precio podría llegar hasta un euro por cada uso.. Más allá de que sea un proyecto piloto, la medida, como era de esperar, no ha gustado a todo el mundo. De hecho, en las redes sociales como TikTok, creadores de contenido locales han mostrado el descontento con testimonios reales. Muchos bañistas consideran que un servicio que siempre ha sido gratuito no debería pasar a ser de pago. Además, otro punto negativo que la gente critica es tener que llevar el móvil hasta la arena para utilizar la ducha o que, si se paga con monedas, la máquina no devuelva el cambio.. Desde luego, el debate está servido y no parece que la opinión vaya a cambiar, siendo prueba piloto o quedándose en el tiempo. Por el momento, el Ayuntamiento de la localidad defiende que esa iniciativa busca evitar el desperdicio de agua y hacer más sostenible la gestión de un recurso cada vez más escaso.
Las playas inteligentes son una tendencia que comenzó en Italia y que poco a poco podría convertirse en algo habitual dentro de no demasiado tiempo. Se trata de playas que incorporan tecnología para que muchos de los servicios puedan gestionarse desde el móvil. Por ejemplo, reservar un aparcamiento, alquilar una sombrilla o una tumbona, e incluso acceder a otros servicios sin tener que hacerlo de forma presencial. Este modelo también busca mejorar la accesibilidad, mejorar la seguridad y controlar mejor el consumo de recursos como el agua.. En nuestro país ya empieza a dar sus primeros pasos, en concreto, en la playa de Matalascañas, en Almonte (Huelva), donde se ha instalado una ducha inteligente que. De momento, funciona como un proyecto piloto. Está pensada para que en el futuro los usuarios tengan que pagar por utilizarla y reducir el consumo de agua, además de hacer más eficiente este recurso, sobre todo cuando el contexto está marcado por la sequía.. Cómo funcionan las duchas inteligentes de la playa. Para activar la ducha hay que escanear un código QR con el teléfono móvil o introducir monedas en la máquina. Su uso dura alrededor de un minuto y el sistema registra tanto el tiempo como el consumo de agua. Es cierto que en este verano la ducha sigue siendo gratuita porque está en fase de pruebas, pero el plan es que más adelante cueste entre 20 y 30 céntimos por minuto. Eso sí, siempre que el proyecto reciba ayudas públicas, ya que de lo contrario, el precio podría llegar hasta un euro por cada uso.. Más allá de que sea un proyecto piloto, la medida, como era de esperar, no ha gustado a todo el mundo. De hecho, en las redes sociales como TikTok, creadores de contenido locales han mostrado el descontento con testimonios reales. Muchos bañistas consideran que un servicio que siempre ha sido gratuito no debería pasar a ser de pago. Además, otro punto negativo que la gente critica es tener que llevar el móvil hasta la arena para utilizar la ducha o que, si se paga con monedas, la máquina no devuelva el cambio.. Desde luego, el debate está servido y no parece que la opinión vaya a cambiar, siendo prueba piloto o quedándose en el tiempo. Por el momento, el Ayuntamiento de la localidad defiende que esa iniciativa busca evitar el desperdicio de agua y hacer más sostenible la gestión de un recurso cada vez más escaso.
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