Caminaba cabizbajo el rugby español, aún deprimido por la última descalificación de un mundial, cuando en verano de 2023 la selección masculina sub20 se clasificó para el de su categoría. El éxito no sólo consistía en esa plaza en la élite, sino sobre todo en la oportunidad de elevar el nivel de los canteranos más prometedores. Desde entonces ha mejorado la preparación y el número de jóvenes que se abren camino hacia la selección absoluta.. Seguir leyendo
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