«¡Sí!», gritaba Carlos Alcaraz en su celebración después de otro sobresalto. En el ATP 500 de Doha, un torneo menor con cartel de Grand Slam gracias a los petrodólares cataríes, el número uno transcurre por un camino lleno de trampas rumbo a la hipotética final ante Jannik Sinner. Son sólo cinco partidos, cinco partidos en días consecutivos, pero ninguno es plácido. Como le pasó en primera ronda ante Arthur Rinderknech, Alcaraz tuvo que emplear todos sus trucos para vencer este miércoles en segunda ronda al también francés Valentin Royer por la vía rápida, por 6-2 y 7-5. . Seguir leyendo
Deportes
