Durante dos largos minutos de su inicio, ¿A qué estás esperando? (la serie que Antena 3 estrenó este jueves en abierto) muestra múltiples escenas de sexo, cuerpos desnudos, sudor, felaciones, posturas… Todo parecía que iba a ser muy tórrido, aunque si el espectador se hubiera enganchado a este primer episodio en cualquier otro momento pensaría que estaba ante una comedia romántica clásica (con niños graciosos incluidos) que habría encajado bien en la televisión más costumbrista de hace décadas o como una santurrona serie turca o coreana. Como si mezclaras Médico de familia con 50 sombras de Grey.
Durante dos largos minutos de su inicio, ¿A qué estás esperando? (la serie que Antena 3 estrenó este jueves en abierto) muerta múltiples escenas de sexo, cuerpos desnudos, sudor, felaciones, posturas… Todo parecía que iba a ser muy tórrido, aunque si el espectador se hubiera enganchado a este primer episodio en cualquier otro momento pensaría que estaba ante una comedia romántica clásica (con niños graciosos incluidos) que habría encajado bien en la televisión más costumbrista de hace décadas o como una santurrona serie turca o coreana. Como si mezclaras Médico de familia con 50 sombras de Grey.
La serie, que adapta un par de novelas subidas de tono indistinguibles de la superventas Megan Maxwell, cuenta una historia simple, un drama de pijos de los de siempre: piloto rico y heredero conoce a una madre soltera en una cita impuesta por sus conservadores padres, e inesperadamente (¡oh, sorpresa!) comienzan a gustarse. El giro, que se revela al final de este episodio de enredos, llega cuando el espectador descubre que ambos comparten la afición por el mismo club de swingers, donde explotan su sexualidad sin complejos. Entonces, en los minutos finales, nos metemos de lleno de nuevo en tomas en las que regresa el erotismo, tan forzado e incómodo como los momentos de humor de la serie.
Porque gran parte de este episodio de introducción, adaptado por Natalia Durán, sucede en realidad lejos del placer carnal, en una incómoda cena donde se sientan las dos familias enfrentando sus problemas y diferencias. Que si el padre y dueño de una aerolínea no entiende las relaciones modernas. Que si la protagonista se presenta como una mujer luchadora contra un mundo que no entiende a las madres solteras (rompedor reivindicar esto todavía en 2026). Que si la hermana no quiere desvelar su homosexualidad a su familia. Que si la otra hermana enfrenta su salida del armario con alcohol y fiesta (sí, por supuesto que se van a enrollar en el segundo capítulo). Que si bromas de Frozen (esa, al menos, tiene gracia) o de los dothraki de Juego de tronos. Que si la madre que interpreta Llum Barrera quiere parecer tan rica y culta como la madre rival que da vida Pastora Vega.
Por supuesto, como pide el género de comedia romántica chapada a la antigua, tampoco faltan los tópicos sobre cómo son los hombres y las mujeres modernas, cómo ve el mundo “patriarcal” la generación Z… pero todo se queda en eso, en tópicos, en una descripción de cómo vería estos conflictos generacionales sobre las relaciones alguien que los usa para hacer el chiste. Tratan de incluir también temas sociales, pero ¿A qué estás esperando? nunca logra abandonar ese tufillo aspiracional de pacotilla de la comedia romántica más casposa. Todo son banales problemas de ricos. Al menos en este primer episodio (los otros siete ya están disponibles en Atresplayer).

Tampoco ayuda que Adriana Torrebejano y Rubén Cortada actúen desde niveles completamente opuestos. La primera lo hace desde un tono de comedia de situación exagerada, y el segundo, bajo y contenido. El actor lleva años pidiendo rodar comedias, pero vuelve a demostrar que su gran cualidad interpretativa es la obvia: en una secuencia, el protagonista se mira al espejo para ensayar un discurso a su padre mientras enseña su desnudo integral, y la cámara se posa en cada uno de sus músculos. Sí, completamente gratuito. Igual de ridícula que otra secuencia en la que la azafata protagonista de la subtrama de otra pareja, Eva Ugarte, se convierte en una heroína en un vuelo con un discurso contra un cliente que acaba con el resto de pasajeros aplaudiendo y un bebé soltando una sonrisa. Aunque mejor esos momentos de puro surrealismo camp que el aburrimiento de la cena familiar tópica en la que se convierte después. Ah, también hay muchos planos generales de un Madrid de postal, perfectos seguramente para atraer el turismo (no nos hace falta más, gracias).
¿A qué estás esperando? fue, según datos no detallados de la propia Antena 3, la serie más vista de Atresplayer en 2024 (ese año se estrenaron Ángela, Beguinas o Eva y Nicole) y rueda ya su segunda temporada. Su éxito tampoco extraña, dado que apela al mismo público enganchado a las series turcas del canal y la plataforma. Incluso su protagonista se presenta como descendiente de turcos (un turco tan turco como Ramón Langa) y se llama Can. Aunque el contenido de porno softcore cutre recuerde más a las madrugadas de Localia de hace 20 años, seguro que el amor acaba arreglando todo aquí también. Porque no va a ser una serie que destaque precisamente por lo impredecible.

Es difícil unir con coherencia el estilo casi pornográfico del principio y final con el tono pegajoso (dos maneras de ser pegajosos, digamos) de comedia romántica y esa incesante música de fondo que taladra la sien para subrayar cada instante supuestamente gracioso, tierno, dramático o sensual. Nada funciona. Es verdad, aun así, que quizás es lo que esperan y quieran los millones que ya venían enganchados a los libros de Maxwell de casa. Saben lo que es esto y sabían a lo que venían. El resto de espectadores, no esperarán ni al segundo episodio.

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