La falta de vivienda y los problemas de movilidad no son únicamente un problema del día a día de la ciudadanía, también pueden jugar en contra de un factor que marca el futuro: la productividad. La consejera de Economía de la Generalitat, Alícia Romero, ha admitido que esas dos rémoras son reales y ha defendido que el Gobierno catalán está haciendo lo que puede para superar esos dos retos. Sobre la cuestión de los trenes de corta distancia, que acumulan incidencia tras incidencia desde hace años, ha dicho que el fin del déficit inversor que adolece permitirá que “no todo el mundo viva en Barcelona y haya más cohesión y equilibrio territorial”. Eso sí, ha reconocido durante su participación en el World in Progress (WIP) que organiza Grupo Prisa en Barcelona, que “las cosas no se resuelven en dos días”.. Seguir leyendo
El gobernador de la región de Chile, Claudio Orrego, exige en el WIP que el sector privado se someta “a ciertas reglas básicas”

La falta de vivienda y los problemas de movilidad no son únicamente un problema del día a día de la ciudadanía, también pueden jugar en contra de un factor que marca el futuro: la productividad. La consejera de Economía de la Generalitat, Alícia Romero, ha admitido que esas dos rémoras son reales y ha defendido que el Gobierno catalán está haciendo lo que puede para superar esos dos retos. Sobre la cuestión de los trenes de corta distancia, que acumulan incidencia tras incidencia desde hace años, ha dicho que el fin del déficit inversor que adolece permitirá que “no todo el mundo viva en Barcelona y haya más cohesión y equilibrio territorial”. Eso sí, ha reconocido durante su participación en el World in Progress (WIP) que organiza Grupo Prisa en Barcelona, que “las cosas no se resuelven en dos días”.
El coloquio era compartido con Claudio Orrego, gobernador de la Región Metropolitana de Santiago de Chile, que ha defendido que las ciudades son competitivas cuando se convierten en lugares cautivadores “donde sea atractivo vivir”. Ha lamentado, por ejemplo, cuando en Chile se decidió liberalizar el suelo y se construyeron rascacielos de apartamentos que se acabaron convirtiendo en “guetos verticales”: “No se trata solo de cantidad de vivienda, sino de calidad”. Y ha puesto una regla de convivencia: que el sector privado “se someta a ciertas reglas básicas”. “No solo queremos competir con costes bajos o impuestos bajos para atraer a empresas que quieran invertir”, ha asegurado.
Orrego ha defendido el urbanismo como un “atajo” para acotar las desigualdades, pero para hacerlas ha subrayado la necesidad de gobernar con “coraje político y poner más donde hay menos”. Esa equidad territorial la consejera catalana de Economía la ha ejemplificado en Cataluña con el Plan de Barrios que impulsa la Generalitat, una forma de reformar y dignificar zonas en malas condiciones para intentar mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
Ambos políticos han dado sus propias recetas de cómo captar inversiones. Mientras Romero hablaba de ofrecer un mensaje de “estabilidad política y seguridad jurídica”, que se ha convertido en un mantra del Gobierno del que forma parte, Orrego no se ha alejado mucho: “Estabilidad y Estado de derecho, que es bastante obvio en Europa pero no tanto en Latinoamérica”. Pero el gobernador chileno ha añadido a esa fórmula la infraestructura digital (de conexión de banda 5G) y física (de movilidad) y un factor que, dice, ha aprendido de Barcelona: “La cultura: geografía, vino y poetas”.
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