La relación entre un padre y su hijo llevaba tiempo rota. El joven, que entonces tenía 21 años, había bloqueado a su progenitor en WhatsApp y apenas mantenía contacto con él. Pero seguía estudiando y no tenía ingresos propios. Cuando el padre dejó de abonarle la pensión en junio de 2023, la distancia familiar terminó en los tribunales.
El estudiante pidió 450 euros al mes. El juzgado de primera instancia rechazó su solicitud y dio la razón al padre. Sin embargo, la Audiencia Provincial de La Rioja cambió el resultado: fijó una pensión de 350 euros, la cantidad que el joven ya recibía antes. Para los magistrados, no se había probado una ruptura imputable únicamente al hijo.
Los mensajes reflejaban una relación difícil. El padre le reprochó que no quisiera hablar con él y que volviera a bloquearlo. El hijo, por su parte, le preguntó: «Has enviado el dinero de este mes?». Esa conversación fue una pieza más del proceso, pero por sí sola no explicaba todo el distanciamiento.
Los mensajes y la falta de relación
Según la resolución, el padre defendía que su hijo había cortado el vínculo de forma voluntaria y que esa conducta debía poner fin a la pensión. El tribunal examinó el historial de la relación y llegó a otra conclusión. Que el joven hubiera bloqueado el contacto no permitía afirmar, sin más, que él fuese el único responsable de la falta de trato.
El caso encaja en una cuestión que aparece con frecuencia tras una separación: la falta de relación entre padres e hijos mayores de edad. Puede ser relevante para revisar la pensión, pero exige acreditar que el alejamiento es prolongado, grave y atribuible al hijo. En este litigio, esa atribución exclusiva no quedó demostrada.
El padre había escrito: «Por tu comportamiento veo que no quieres saber nada de mí, ni siquiera hablar conmigo». También le preguntaba si pensaba bloquearlo de nuevo. La Audiencia no ignoró esos mensajes; los valoró junto al resto de circunstancias. Su sentencia, recogida por NoticiasTrabajo, distingue entre constatar que padre e hijo casi no se hablan y demostrar por qué llegaron a esa situación.
Por qué se mantuvieron los 350 euros
El joven cursaba estudios universitarios, compartía una vivienda por la que pagaba 190 euros al mes y afrontaba otros gastos. Tenía una beca, pero no disponía de ingresos propios suficientes. La Audiencia tuvo en cuenta su situación económica y académica al revisar la decisión inicial.
No concedió los 450 euros que solicitaba. Recuperó la cuantía anterior de 350 euros mensuales, una solución que combina la necesidad acreditada del estudiante con las circunstancias del padre. En otros litigios sobre el pago de los estudios, los tribunales también examinan la trayectoria real del hijo antes de decidir si la pensión debe continuar. Aquí el punto decisivo fue que ni la necesidad ni la ruptura familiar podían reducirse a un mensaje.
La sentencia de la Audiencia, de febrero de 2026, admite recurso de casación. Mientras tanto, deja una idea clara para esta familia: el bloqueo en WhatsApp acreditaba el distanciamiento, pero no bastaba para privar al joven de la ayuda mensual mientras continuaba estudiando.
La relación entre un padre y su hijo llevaba tiempo rota. El joven, que entonces tenía 21 años, había bloqueado a su progenitor en WhatsApp y apenas mantenía contacto con él. Pero seguía estudiando y no tenía ingresos propios. Cuando el padre dejó de abonarle la pensión en junio de 2023, la distancia familiar terminó en los tribunales.
El estudiante pidió 450 euros al mes. El juzgado de primera instancia rechazó su solicitud y dio la razón al padre. Sin embargo, la Audiencia Provincial de La Rioja cambió el resultado: fijó una pensión de 350 euros, la cantidad que el joven ya recibía antes. Para los magistrados, no se había probado una ruptura imputable únicamente al hijo.
Los mensajes reflejaban una relación difícil. El padre le reprochó que no quisiera hablar con él y que volviera a bloquearlo. El hijo, por su parte, le preguntó: «Has enviado el dinero de este mes?». Esa conversación fue una pieza más del proceso, pero por sí sola no explicaba todo el distanciamiento.
Los mensajes y la falta de relación
Según la resolución, el padre defendía que su hijo había cortado el vínculo de forma voluntaria y que esa conducta debía poner fin a la pensión. El tribunal examinó el historial de la relación y llegó a otra conclusión. Que el joven hubiera bloqueado el contacto no permitía afirmar, sin más, que él fuese el único responsable de la falta de trato.
El caso encaja en una cuestión que aparece con frecuencia tras una separación: la falta de relación entre padres e hijos mayores de edad. Puede ser relevante para revisar la pensión, pero exige acreditar que el alejamiento es prolongado, grave y atribuible al hijo. En este litigio, esa atribución exclusiva no quedó demostrada.
El padre había escrito: «Por tu comportamiento veo que no quieres saber nada de mí, ni siquiera hablar conmigo». También le preguntaba si pensaba bloquearlo de nuevo. La Audiencia no ignoró esos mensajes; los valoró junto al resto de circunstancias. Su sentencia, recogida por NoticiasTrabajo, distingue entre constatar que padre e hijo casi no se hablan y demostrar por qué llegaron a esa situación.
Por qué se mantuvieron los 350 euros
El joven cursaba estudios universitarios, compartía una vivienda por la que pagaba 190 euros al mes y afrontaba otros gastos. Tenía una beca, pero no disponía de ingresos propios suficientes. La Audiencia tuvo en cuenta su situación económica y académica al revisar la decisión inicial.
No concedió los 450 euros que solicitaba. Recuperó la cuantía anterior de 350 euros mensuales, una solución que combina la necesidad acreditada del estudiante con las circunstancias del padre. En otros litigios sobre el pago de los estudios, los tribunales también examinan la trayectoria real del hijo antes de decidir si la pensión debe continuar. Aquí el punto decisivo fue que ni la necesidad ni la ruptura familiar podían reducirse a un mensaje.
La sentencia de la Audiencia, de febrero de 2026, admite recurso de casación. Mientras tanto, deja una idea clara para esta familia: el bloqueo en WhatsApp acreditaba el distanciamiento, pero no bastaba para privar al joven de la ayuda mensual mientras continuaba estudiando.
