No es la primera vez que sucede. Hace dos años, en junio de 2024, en la anterior visita de Javier Milei a España, Isabel Díaz Ayuso incomodó a Génova al otorgar al presidente de Argentina la medalla internacional de la Comunidad de Madrid, en un acto con toda la pompa del que fue ajeno el líder del PP. Ahora, en plena precampaña electoral, la presencia del histriónico mandatario latinoamericano vuelve a ser incómoda para el PP, salvo para la presidenta de la Comunidad de Madrid, que ha vuelto a reivindicarlo como un referente, al recibirlo calurosamente y exhibir complicidad con un abrazo mientras el líder de su partido lo ignoraba y ponía tierra de por medio con un acto en Sevilla centrado en las políticas de vivienda. Los populares son conscientes de que los insultos de Milei en Madrid a Pedro Sánchez, a quien llamó este miércoles “impresentable dictador”, pueden activar al electorado progresista, pero confían en que el impacto de la visita del presidente argentino se diluya porque aún faltan 40 días para la cita con las urnas. “Menos mal que ha venido ahora y no el 21 de noviembre, porque si llega a venir la última semana de campaña el escenario sería distinto”, admite un dirigente.
No es la primera vez que sucede. Hace dos años, en junio de 2024, en la anterior visita de Javier Milei a España, Isabel Díaz Ayuso incomodó a Génova al otorgar al presidente de Argentina la medalla internacional de la Comunidad de Madrid, en un acto con toda la pompa del que fue ajeno el líder del PP. Ahora, en plena precampaña electoral, la presencia del histriónico mandatario latinoamericano vuelve a ser incómoda para el PP, salvo para la presidenta de la Comunidad de Madrid, que ha vuelto a reivindicarlo como un referente, al recibirlo calurosamente y exhibir complicidad con un abrazo mientras el líder de su partido lo ignoraba y ponía tierra de por medio con un acto en Sevilla centrado en las políticas de vivienda. Los populares son conscientes de que los insultos de Milei en Madrid a Pedro Sánchez, a quien llamó este miércoles “impresentable dictador”, pueden activar al electorado progresista, pero confían en que el impacto de la visita del presidente argentino se diluya porque aún faltan 40 días para la cita con las urnas. “Menos mal que ha venido ahora y no el 21 de noviembre, porque si llega a venir la última semana de campaña el escenario sería distinto”, admite un dirigente.
La imagen de Ayuso abrazada con fuerza a Milei, según se vio en la fotografía que distribuyó la Comunidad de Madrid, marcó este miércoles un claro contraste con el silencio y el perfil bajo del resto del PP. La dirección de los populares se limitó a enviar una representación institucional ―el presidente del Senado, Pedro Rollán― al desayuno informativo del presidente de Argentina en la capital y optó por obviar la presencia en Madrid del líder ultraderechista, marcando distancias. Feijóo puso kilómetros por medio y viajó a Sevilla, donde protagonizó un acto de campaña junto al presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, sobre propuestas sobre vivienda, centrando su estrategia en la gestión e ignorando a Milei, al que no se refirió en todo el día. Al líder del PP, como confiesan en la dirección popular, le interesa una campaña más plana, que evite la tensión y por tanto la movilización del electorado progresista y de su rival por la derecha, Vox, que es justo lo que provocan los exabruptos del argentino en Madrid. Así que optó por el silencio.
En cambio, el PSOE aprovechó la visita en su estrategia para reivindicar sus políticas progresistas frente a los recortes que representa el político argentino. Se vio desde primera hora, cuando los socialistas desplegaron una lona en la sede del partido en la que se leía “Hola Milei: los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España”. El presidente socialista dedicó durante el día dos mensajes más a Milei, en contraposición con el líder del PP: primero, difundió un vídeo en las redes sociales del PSOE en el que se reivindicó como “zurdo” y apeló al orgullo de ser de izquierdas. Después, compartió una canción de la artista argentina Lali Espósito, que se ha posicionado públicamente contra el presidente.
Lo mismo hizo el líder deVox. Aunque despertó suspicacias porque no se vio en persona con Milei, Santiago Abascal quiso al final reivindicar su sintonía con el argentino haciendo pública una videollamada con él en la que le felicita por sus insultos a Sánchez y ambos bromean sobre que se les haya visto distantes. A Milei no le gustó nada que la prensa pusiera el foco en que su visita pudiera resultar incómoda en plena precampaña para el PP y Vox, como le preguntó la periodista de la cadena SER Julia Molina, a la que respondió con insultos: “Es una visión de gente corta intelectualmente, vale para tu caso”.
“Lo que consigue Milei es movilizar a los dos polos, al PSOE y a Vox”, analiza un dirigente del PP, que cree que la única ventaja para Génova es que la visita se ha producido cuando aún quedan 40 días para las elecciones generales del 29 de noviembre. Otros dirigentes del PP insisten en la idea de que, aunque el presidente latinoamericano da al PSOE “relato” porque le permite acusar a la derecha de preparar recortes en el Estado del bienestar, como los que defiende el argentino, los socialistas no van a conseguir un gran movimiento de voto porque falta mucho todavía hasta la cita con las urnas. “El viento de cambio es imparable y es superior al de 2023, pero cualquier movimiento de última hora podría permitir a Sánchez seguir vivo… menos mal que Milei no ha venido la última semana de campaña”, se escucha en el PP.
Fuentes de Génova evitaron comentar la visita de Milei, mientras la portavoz de campaña, Ester Muñoz, trató de rebajar la importancia de la reunión de Ayuso con el presidente argentino como “algo normal”. “Milei es un jefe de Estado de una nación hermana, que es Argentina, donde hay muchos intereses económicos, sociales, culturales, emocionales y, por lo tanto, yo lo circunscribo a unas relaciones normales de lo que tiene que ser con un jefe de Estado de una nación hermana”, argumentó. A la vez, la portavoz de los populares negó que desde Génova evitaran una reunión con el presidente argentino con el argumento de que tienen “la agenda llena de cosas” por la precampaña electoral. “No hay campaña en España en la que la izquierda no hable de los recortes de la derecha”, se quejó Muñoz.
