Coincidencia o no, la injerencia de Donald Trump en los asuntos internos del Reino Unido, al sugerir este fin de semana en Dublín que una Irlanda reunificada sería “algo fantástico”, ha funcionado como el pistoletazo de salida para un movimiento de calado constitucional que va a agitar las aguas de la política británica. Los líderes del partido nacionalista escocés SNP, John Swinney; del nacionalismo galés del Plaid Cymru, Rhun ap Iorweth; y de los republicanos irlandeses del Sinn Féin, Mary Lou McDonald y Michelle O’Neill, han firmado este lunes en Cardiff un manifiesto conjunto en el que se comprometen a coordinar sus esfuerzos para lograr sus respectivas independencias del Reino Unido.. Seguir leyendo
Los líderes firman un manifiesto en el que reclaman a Londres que comience a preparar las reformas constitucionales


Coincidencia o no, la injerencia de Donald Trump en los asuntos internos del Reino Unido, al sugerir este fin de semana en Dublín que una Irlanda reunificada sería “algo fantástico”, ha funcionado como el pistoletazo de salida para un movimiento de calado constitucional que va a agitar las aguas de la política británica. Los líderes del partido nacionalista escocés SNP, John Swinney; del nacionalismo galés del Plaid Cymru, Rhun ap Iorweth; y de los republicanos irlandeses del Sinn Féin, Mary Lou McDonald y Michelle O’Neill, han firmado este lunes en Cardiff un manifiesto conjunto en el que se comprometen a coordinar sus esfuerzos para lograr sus respectivas independencias del Reino Unido.
“Cada una de nuestras naciones tiene el derecho a determinar su propio futuro, a través de medios democráticos y de acuerdo con los deseos de sus ciudadanos”, afirma el texto.
“El panorama político de estas islas está cambiando. Por primera vez, sus ciudadanos tienen ministros principales [el equivalente a primer ministro o jefe de Gobierno] en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, todos ellos comprometidos en alcanzar la independencia del Reino Unido”, afirman.
En las últimas horas, el Gobierno laborista británico de Andy Burnham ha intentado poner pie con pared ante un asunto que encierra una bomba de relojería política. Downing Street admite, por ejemplo, que el Acuerdo de Viernes Santo que llevó la paz a Irlanda del Norte a finales de la pasada década de los noventa contempla la posibilidad de un referéndum de reunificación. La decisión correspondería al secretario de Estado de Irlanda del Norte, con capacidad para valorar por sí mismo si las encuestas o el ánimo de la ciudadanía sugiere que la mayoría se inclina por esa solución.
Esa es la teoría. La práctica, con una situación política muy compleja y delicada en Irlanda del Norte, especialmente después del Brexit, lleva al Gobierno de Burnham a descartar la consulta como algo que “hoy no está sobre la mesa”.
Respecto a Escocia, a pesar del retroceso electoral del SNP en las elecciones generales de 2024, y de que los nacionalistas no alcanzaran este año la mayoría absoluta (por escaso margen) en los comicios autonómicos, su lider, Swinney, ha redoblado el compromiso del partido con el objetivo de la independencia.
En Gales, los planes del Plaid Cymry no están aún muy definidos, pero las recientes elecciones autonómicas consolidaron a la formación como la más votada, con unos resultados espectaculares en los que redobló su número de escaños y pudo gobernar en minoría.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
