Hace más de dos años que Francesc Augé (56 años) tiene el beneplácito de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña —el órgano independiente formado por juristas, médicos y expertos en bioética— para recibir la eutanasia, programada para septiembre de 2025 sin que se llevara a cabo. Su caso está encallado en los juzgados, con posicionamiento incluido del Tribunal Supremo, por la oposición ejercida por su padre. Pero las cosas han cambiado. El progenitor, fatigado por esa lucha a sus 96 años de edad, ha decidido tirar la toalla y no continuar con la batalla. Deja vía libre a su hijo para que reprenda el camino de la ayuda a morir.. Seguir leyendo
Hace más de dos años que Francesc Augé (56 años) tiene el beneplácito de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña —el órgano independiente formado por juristas, médicos y expertos en bioética— para recibir la eutanasia, programada para septiembre de 2025 sin que se llevara a cabo. Su caso está encallado en los juzgados, con posicionamiento incluido del Tribunal Supremo, por la oposición ejercida por su padre. Pero las cosas han cambiado. El progenitor, fatigado por esa lucha a sus 96 años de edad, ha decidido tirar la toalla y no continuar con la batalla. Deja vía libre a su hijo para que reprenda el camino de la ayuda a morir.
