La dirección de Junts per Catalunya cree que la mejor estrategia ante la xenófoba Aliança Catalana (AC) es evitar el cuerpo a cuerpo. Mejor ni mencionarla, pese a que todas las encuestas del último año apuntan a una pugna clara entre ambas formaciones, con la de Sílvia Orriols ganando la batalla. Fiel a ese guion, el número dos de Junts, Jordi Turull, ha evitado este miércoles entrar en polémicas durante su intervención en la Universitat Catalana d’Estiu (UCE), que estos días acoge Prada de Conflent (Francia). El exconsejero se ha refugiado en el enfoque de la gran batalla de las ideas, evitando así tener que bajar al detalle de, por ejemplo, si pactaría o no con los ultra tras las próximas elecciones municipales. Los valores del catalanismo político, ha defendido Turull, han prevalecido a lo largo de décadas pese a múltiples ataques, y sucederá lo mismo con el que representa la extrema derecha. “Digan lo que digan las encuestas, confiamos en el pueblo de Cataluña”, ha asegurado.
La dirección de Junts per Catalunya cree que la mejor estrategia ante la xenófoba Aliança Catalana (AC) es evitar el cuerpo a cuerpo. Mejor ni mencionarla, pese a que todas las encuestas del último año apuntan a una pugna clara entre ambas formaciones, con la de Sílvia Orriols ganando la batalla. Fiel a ese guion, el número dos de Junts, Jordi Turull, ha evitado este miércoles entrar en polémicas durante su intervención en la Universitat Catalana d’Estiu (UCE), que estos días acoge Prada de Conflent (Francia). El exconsejero se ha refugiado en el enfoque de la gran batalla de las ideas, evitando así tener que bajar al detalle de, por ejemplo, si pactaría o no con los ultra tras las próximas elecciones municipales. Los valores del catalanismo político, ha defendido Turull, han prevalecido a lo largo de décadas pese a múltiples ataques, y sucederá lo mismo con el que representa la extrema derecha. “Digan lo que digan las encuestas, confiamos en el pueblo de Cataluña”, ha asegurado.
El plan de Turull era aprovechar el auditorio afín de la UCE como escenario que diera lustre a su visión sobre el futuro del independentismo. Entre otras cosas, ha fijado como uno de los grandes retos la gestión del inevitable cambio generacional y cómo encajar allí giro de valores y expectativas de unos jóvenes que eran niños cuando se celebró el referéndum unilateral del 1-O. Y ha asegurado que en el rosario de errores del Govern de Salvador Illa —en Rodalies o con el fiasco de las pruebas PISA, por ejemplo— hay una oportunidad para confrontar modelos y despertar a unas bases secesionistas adormecidas. “La extrema derecha no hará más que alejarnos de nuestro objetivo de la república”, ha añadido, para después defender la necesidad de abordar la unidad de los partidos independentistas “desde la madurez”.
Sin embargo, la irrupción de los de Orriols es por el momento el centro de gravedad del debate de este año en Prada. Según el último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió la mayoría absoluta independentista solo es posible sumando sus votos, un escenario del todo inviable. En la presentación de Turull, su telonera, la activista Elena Gual, intentó provocarle con un directo juego de palabras: “Para los independentistas, para afinarnos, hay que ir juntos, con todos los otros, pero sin ninguna alianza, así sea catalana”. El secretario general del partido de Carles Puigdemont, sin embargo, no llegó ni a mencionar a la formación ultra por su nombre. Aliança es, para él, la “modalidad catalana del crecimiento de la extrema derecha”.
“La batalla contra la ultraderecha no es una batalla ideológica por una supremacía electoral, es un combate de valores”, ha defendido Turull, que ve en otros enfoques de confrontación meras “curas paliativas” vinculadas al “tacticismo partidista”. La principal amenaza, ha añadido, es que por primera vez existe una enmienda a la totalidad a las ideas de integración y progreso que representa el catalanismo de tradición humanista. “Unos valores han salvado la nación y nos han cohesionado pese a tener siempre un BOE en contra”, ha dicho para enfatizar sus profundas raíces en la sociedad catalana. “Si queremos salvar la nación, hay que luchar contra esos discursos”, ha rematado.
Turull se ha mostrado confiado en que la transversalidad y la profundidad de las ideas del catalanismo político aguantarán la tempestad del discurso del odio. “Digan lo que digan las encuestas, confiamos en el pueblo de Cataluña”, ha insistido. “Desde la exclusión de tantos y el insulto al diferente no se va a ningún sitio, ni en la independencia ni en la política. No somos de ese mundo ni lo queremos ser”, ha agregado, en la línea defendida por la dirección del partido. “Gobernar bien no es señalar a nadie, es que las leyes se cumplan, con orden y sin miedo”, ha rematado.
El exconsejero, a la espera de la aplicación de la amnistía, se ha sumado a la teoría de que Aliança Catalana es en realidad un artefacto creado por “las cloacas del Estado” para lastrar al independentismo. “La extrema derecha alejará a miles de ciudadanos de nuestro objetivo —la independencia— porque se les dice que sobran, por ser diferentes. Nosotros siempre hemos querido a todos, porque los necesitamos si queremos ser una mayoría incontestable”, ha argumentado Turull, en una idea que recuerda al postulado de “ampliar la base” de Esquerra Republicana, que Junts siempre rechazó.
