El mercado inmobiliario marroquí atraviesa actualmente una crisis sin precedentes, caracterizada por una drástica caída del 40% en las ventas durante los últimos dos años. Según los últimos datos publicados por el Banco Al-Maghrib y la Agencia Nacional del Registro de la Propiedad, esta tendencia a la baja se intensifica mes a mes y afecta ahora a todas las regiones y segmentos del sector, ya sean residenciales, terrenos o comerciales. «En Rabat, las transacciones se han desplomado un 55,4%, mientras que Marrakech y Casablanca han registrado descensos del 43,3% y el 37,8%, respectivamente», según el diario L’Economiste.. Esta recesión se ve impulsada por una desaceleración significativa en la producción y el inicio de nuevas construcciones, lo que paraliza toda la cadena de valor de la construcción, desde los fabricantes de materiales hasta los arquitectos. Los profesionales señalan los engorrosos y complejos trámites para obtener permisos de construcción, así como la escasez y el alto costo del suelo en las grandes ciudades. La situación se agrava por la duplicación del impuesto sobre terrenos sin urbanizar en zonas urbanas, un costo adicional que se traslada sistemáticamente al comprador final en un contexto ya marcado por la inflación y el aumento de los precios de los materiales.. Ante esta crisis, las nuevas restricciones regulatorias están poniendo en aprietos al sector. Las autoridades locales de Casablanca y Rabat han decidido prohibir la construcción de estudios de menos de 60 metros cuadrados. Esta medida busca frenar la especulación en alquileres a corto plazo de cara al Mundial de 2030, en detrimento de la vivienda para familias. Esta decisión es impugnada por los promotores, que favorecen este tipo de propiedades de alta rotación.. A pesar de este panorama desalentador, los agentes del mercado señalan que la demanda estructural se mantiene fuerte. El mercado se sustenta en compradores primerizos, parejas jóvenes, familias que buscan ampliar su vivienda tras amortizar su hipoteca inicial y las inversiones regulares de marroquíes residentes en el extranjero, especialmente en zonas costeras y destinos turísticos. Los profesionales del sector están dando la voz de alarma e instan a las autoridades públicas a tomar medidas urgentes e implementar un plan de recuperación efectivo.
El mercado inmobiliario marroquí atraviesa actualmente una crisis sin precedentes, caracterizada por una drástica caída del 40% en las ventas durante los últimos dos años. Según los últimos datos publicados por el Banco Al-Maghrib y la Agencia Nacional del Registro de la Propiedad, esta tendencia a la baja se intensifica mes a mes y afecta ahora a todas las regiones y segmentos del sector, ya sean residenciales, terrenos o comerciales. «En Rabat, las transacciones se han desplomado un 55,4%, mientras que Marrakech y Casablanca han registrado descensos del 43,3% y el 37,8%, respectivamente», según el diario L’Economiste.. Esta recesión se ve impulsada por una desaceleración significativa en la producción y el inicio de nuevas construcciones, lo que paraliza toda la cadena de valor de la construcción, desde los fabricantes de materiales hasta los arquitectos. Los profesionales señalan los engorrosos y complejos trámites para obtener permisos de construcción, así como la escasez y el alto costo del suelo en las grandes ciudades. La situación se agrava por la duplicación del impuesto sobre terrenos sin urbanizar en zonas urbanas, un costo adicional que se traslada sistemáticamente al comprador final en un contexto ya marcado por la inflación y el aumento de los precios de los materiales.. Ante esta crisis, las nuevas restricciones regulatorias están poniendo en aprietos al sector. Las autoridades locales de Casablanca y Rabat han decidido prohibir la construcción de estudios de menos de 60 metros cuadrados. Esta medida busca frenar la especulación en alquileres a corto plazo de cara al Mundial de 2030, en detrimento de la vivienda para familias. Esta decisión es impugnada por los promotores, que favorecen este tipo de propiedades de alta rotación.. A pesar de este panorama desalentador, los agentes del mercado señalan que la demanda estructural se mantiene fuerte. El mercado se sustenta en compradores primerizos, parejas jóvenes, familias que buscan ampliar su vivienda tras amortizar su hipoteca inicial y las inversiones regulares de marroquíes residentes en el extranjero, especialmente en zonas costeras y destinos turísticos. Los profesionales del sector están dando la voz de alarma e instan a las autoridades públicas a tomar medidas urgentes e implementar un plan de recuperación efectivo.
