«Papá, ¿con quién vamos?», me pregunta mi hijo cada vez que se sienta a mi lado a ver deporte. Cualquiera. Fútbol, baloncesto, NFL… Si no juega el Atleti, esa es la única cuestión que importa. No afloja si le respondo que me da lo mismo, que no estoy prestando atención o que la única y enfermiza razón por la que me estoy tragando un Levante-Girona en la siesta de un sábado es porque tengo en la Fantasy a un central cuya existencia desconocía hasta que lo fiché y por eso he insultado a la pantalla cuando un delantero al que tampoco pongo cara ha marcado gol. Adiós a los puntos de la portería a cero. No me juzguen. Pero a Javi todo eso le da igual e insiste: «Vale, pero si tienes que elegir, ¿con quién vamos?».. Seguir leyendo
Deportes
